Ella / Her

Ella / Her

Ella era como una suave brisa en medio del caos universitario, una presencia cálida y sutil que hacia gala de su pasión por el conocimiento. Ella observaba sus libros con esos hermoso ojos color caramelo, irradiando una paz única, capaz de calmar mis torpezas al tratar de entender la lección. Cada vez que sonreía, el mundo parecía detenerse por un instante, aunque sólo pudiera escuchar su bella voz.

Nuestro encuentro fue por azares del destino. En un punto cualquiera del campus, en medio de aquel jardín. Desde el primer momento, vi lo pura de su alma, la vi caminando despertando una serie de sentimientos que nunca antes pensé sentir. Ella de piel canela, cabello negro, ojos almendrados, nariz cóncava y labios delgados. Ella hermosa en su simpleza, dejándome absorto en su mundo lleno de matices en su vasto intelecto propio de un genio que no sabe nada del amor.

Caminamos juntos por pasillo iluminados, calles oscuras, parques adornados por la luna y playas intensas por el sol, compartiendo sueños y secretos, ilusiones y fracasos, discrepancias y concordancias, besos y abrazos. En cada mirada, encontraba un refugio donde perderme, un lugar donde hallar la paz en medio del frenesí de la sociedad. Juntos, creamos un hábitat paralelo donde el tiempo se detenía, donde el amor fluía como un río eterno. Donde podíamos amar.

A veces, me sorprendía pensando en ella en medio de la rutina diaria, recordando su aroma, su risa, su forma de andar. Cada pequeño detalle se convertía en un tesoro que atesoraba en lo más profundo de mi corazón. Y en esos momentos de añoranza, sentía la certeza de que ella estaría igual.

Aunque el tiempo pasara y las estaciones cambiaban, nuestro amor permanecía inmutable, como un faro en medio de la tempestad. Juntos enfrentamos desafíos terribles, superamos obstáculos y celebramos victorias, reímos y lloramos pero nunca nos dejamos amedrentar. Porque en su abrazo encontré el hogar que siempre había buscado, en su sonrisa encontré la felicidad que creía perdida.

Ella, a veces fuego y a veces hielo, me enseñó que el verdadero amor trasciende las palabras y se expresa en los pequeños gestos cotidianos. Y así, entre risas y complicidades, entre sueños compartidos y promesas susurradas al viento, construimos nuestra propia historia de amor, nuestro propio hogar.

Lo sé, los tiempos han cambiado y las relaciones hoy, no suelen perdurar. Pero ella me enseño que el verdadero camino es cuando dos opuestos en todo sentido tienen la intensión, la fuerza, la necesidad, el hambre y la valentía de querer perseverar.


She was like a soft breeze in the middle of the university chaos, a warm and subtle presence that showed off her passion for knowledge. She looked at her books with those beautiful caramel-colored eyes, radiating a unique peace, capable of calming my clumsiness when trying to understand the lesson. Every time she smiled, the world seemed to stop for an instant, even though all she could hear was her beautiful voice.

Our meeting was by chance of fate. At any point on the campus, in the middle of that garden. From the first moment, I saw how pure her soul was, I saw her walking awakening a series of feelings that I never thought I would feel before. She has tan skin, black hair, almond-shaped eyes, a concave nose and thin lips. She beautiful in her simplicity, leaving me absorbed in her world full of nuances in her vast intellect typical of a genius who knows nothing about love.

We walk together through illuminated hallways, dark streets, parks adorned by the moon and beaches intense by the sun, sharing dreams and secrets, illusions and failures, discrepancies and agreements, kisses and hugs. In every look, I found a refuge to lose myself, a place to find peace in the midst of the frenzy of society. Together, we created a parallel habitat where time stood still, where love flowed like an eternal river. Where we could love.

Sometimes, I caught myself thinking about her in the midst of the daily routine, remembering her scent, her laugh, her way of walking. Every little detail became a treasure that I treasured deep in my heart. And in those moments of longing, I felt certain that she would be the same.

Although time passed and the seasons changed, our love remained unchanged, like a lighthouse in the midst of the storm. Together we face terrible challenges, we overcome obstacles and celebrate victories, we laugh and cry but we never allow ourselves to be intimidated. Because in her embrace I found the home I had always looked for, in her smile I found the happiness I thought was lost.

She, sometimes fire and sometimes ice, taught me that true love transcends words and is expressed in small everyday gestures. And so, between laughter and complicity, between shared dreams and promises whispered in the wind, we built our own love story, our own home.

I know, times have changed and relationships today do not usually last. But she taught me that the true path is when two opposites in every sense have the intention, the strength, the need, the hunger and the courage to want to persevere.

Veneno / Poison

Veneno / Poison
A las puertas de un recinto, un elixir se prepara,
matrimonio se presenta, como veneno sutil,
en botella de promesas, palabras que engañan,
un brebaje que embriaga, pero a la vez pesa,
por lo que ha de venir.

El compromiso, como un licor amargo,
fluye por las venas, sin cesar obligando.
La promesa, como un pacto envenenado,
un néctar que al inicio, parece bendito y sagrado.

Las risas, como risueñas gotas de veneno,
danzan en el aire, tejiendo un ameno duelo.
Las palabras, como sutiles venenos destilados,
se entrelazan en promesas, pero son hilos tensados.

La pasión, como fuego que arde y consume,
puede tornarse en llamas que destruyen.
Las caricias, como caros antídotos buscados,
a veces se pierden, en recuerdos enterrados.

En el brebaje del casamiento, dualidad latente,
una toxina que acaricia, pero también miente.
La dicha y el tormento, en danza infinita,
un tóxico que embriaga, pero también marchita.

Así, las nupcias, como el veneno sutil,
un elixir que puede sanar o ser letal y vil.
En las aguas del amor, cautela se requiere,
pues en su esencia misma, el veneno se adquiere.

At the doors of an enclosure, an elixir is prepared,
marriage appears, like subtle poison,
in a bottle of promises, words that deceive,
a concoction that intoxicates, but at the same time weighs,
for what is to come.

Commitment, like a bitter liquor,
It flows through the veins, incessantly compelling.
The promise, like a poisoned pact,
a nectar that at first seems blessed and sacred.

Laughter, like laughing drops of poison,
They dance in the air, weaving a pleasant duel.
Words, like subtle distilled poisons,
They are intertwined in promises, but they are taut threads.

Passion, like fire that burns and consumes,
It can turn into flames that destroy.
Caresses, like expensive antidotes sought,
Sometimes they are lost, in buried memories.

In the brew of marriage, latent duality,
a toxin that caresses, but also lies.
Bliss and torment, in infinite dance,
a toxic that intoxicates, but also withers.

Thus, nuptials, like subtle poison,
an elixir that can heal or be lethal and vile.
In the waters of love, caution is required,
for in its very essence, the poison is acquired.

Un cuento de sentimientos.

Un cuento de sentimientos.

El amor y el resentimiento compartían habitación en la zona de reposo del área de cuidados intensivos de una clínica. Ambos estaban siguiendo un tratamiento de quimioterapia intensivo, con la finalidad de salvarles la vida. Al resentimiento le había tocado la cama cerca a la puerta mientras el amor reposaba en la cama cerca a la ventana.

Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor:

  • ¿Que ves por la ventana? Solo llego a sentir una pequeña brisa que llega hasta mí.
  • Veo un parque inmenso, lleno de hermosas flores y pequeños árboles. El arbusto decorado en forma de corazón y al centro una pequeña pileta donde algunas parejas se sientan conversar y darse uno que otro tierno beso.
  • ¿Todo eso ves? «preguntó el resentimiento»
  • ¡Sí! Y no me lo vas a creer, pero el parque es mas hermoso cuando le caen los rayos del sol, tanto asi que vienen cisnes a posarse en la pileta y llegan niños a jugar, corriendo y saltando por doquier con sus padres.
  • ¿En serio ves eso? «volvió a cuestionarlo el resentimiento»
  • Asi es. Qué hermosa vista. Se puede ver a las personas felices y sonrientes, llenos de alegría y con muchas ganas de vivir.

No había día en el que esta conversación no se repitiera. Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor sobre las cosas que él veía a través de esa ventana.

Hasta que un día el resentimiento empezó a llenarse de enojo. Él también quería ver esas maravillas que el amor le describía con tanta euforia. Y en ese momento se empezó a cuestionar:

¿Por qué estoy postrado aquí y no allá? ¿Por qué no me pudieron poner en esa cama? ¿Qué tiene el amor que no tenga yo?

Conforme pasaban los días, los celos y pensamientos negativos del resentimiento se hacían mas fuerte, su semblante se mostraba disconforme, ansioso y molesto. Ya no quería hablar con el amor ni preguntarle sobre lo que veía a través de esa ventana. Sus sentimientos de una sana curiosidad se habían convertido en una profunda amargura hacia lo que él creía era un beneficio para su compañero.

Días mas tarde, el ambiente en la habitación se mantenía tenso y el amor no dejaba de toser, de sentirse enfermo cada día más. La quimioterapia no hacia el mismo efecto en él. Sus análisis mostraban resultados negativos. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el amor seguía empeorando y su vida iba decreciendo hasta que, en un fatídico día, muere. Algunos doctores pensaron que tal vez fue un virus intrahospitalario. ¿Qué se yo?

El resentimiento se encontraba solo en la habitación, ya no tenia nadie con quien conversar que no fuera del cuerpo médico. Y, en ese momento, se le ocurrió que era una buena idea solicitar su cambio de cama. Pasar a la zona cerca a la ventana. Los médicos no tuvieron problema, parecía una solicitud loable para alguien que está atravesando una quimio. Asi que aceptaron.

Cuando el resentimiento pudo echarse en la nueva cama cerca a la ventana y al fin ver las maravillas que tanto le había narrado el amor. Se topó con que frente a la ventana había una muralla de ladrillos. Ni parque, ni flores, ni cisnes en piletas, no había parejas besándose y sonriendo ni niños jugando con sus padres.

El amor había estado hablándole de imágenes bellas que salían de su mente. Probablemente con la intención de que el resentimiento se sintiera mejor, animarlo y darle fuerzas para vivir. De esa manera, podrían superar este tratamiento y salir juntos del hospital. El amor solo pensó en darle ánimos, pero el resentimiento se llenó de envidia, empezó a creer que el otro era más afortunado que él y lleno su corazón de celos e ira.

Moraleja de esta historia: No cargues con cosas que puedes habértelas creado en tu mente o que pueden ser simples sucesos del destino, incontrolables, si eso va matando lentamente tu ánimo, tu amor. Tal vez no sepas el tremendo trabajo que tu amor está haciendo en ti para sanarte.

Extracto parafraseada del mensaje: Acuérdate de Perdonar.

Dante Gebel
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La Realidad Egoísta (6)

La Realidad Egoísta (6)
  • ¡Hasta cuándo vas a seguir con este sueño estúpido! ¡No ves, que los pesos no nos alcanzan! ¡Estoy cansada de esto! No voy a pasarme la vida lavando platos y vasos – gritaba la madre mientras el hijo mayor veía con temor la expresión en su rostro.
  • ¿¡Por qué hablas asi!? ¡Siempre me tratas igual! – responde el esposo.
  • Tenemos dos hijos, tenemos que pagar la luz, el agua y el teléfono. ¿No te das cuenta? – continuó enfurecida la esposa.
  • Estoy haciendo lo mejor que puedo, también me canso, pero sigo trabajando por ellos. – respondió.
  • ¡No es por ellos, idiota! Quieres algo grande para este café ¡Eso no va a suceder aquí! ¡Estoy cansada de verte siempre con la misma «candaleta»! Podríamos estar en un mejor lugar, teniendo mejores cosas para nosotros y para los niños.
  • Todo va a estar bien, yo te voy a proteger.
  • No quiero seguir asi. – indicó la esposa.
  • ¡Quiero otra vida! – prosiguió.
  • ¡¿Qué quieres hacer?! – preguntó el esposo.
  • Voy a volver, con más fuerza a trabajar, pero ahorraré una parte. En este país no pienso quedarme. Quiero vivir en una casa grande, hermosa, lujosa. Tener una habitación inmensa, jardín, un closet inmenso con mucha ropa, una cochera con uno o dos carros lujosos. Quiero la vida que merecemos. Ve tú, si decides acompañarme en esto o si te vas yendo a un departamento pequeño o a casa de tus padres. Yo me voy, y lo voy a lograr. – con gran determinación en sus ojos y apretando los dientes dijo estas últimas palabras a su esposo.
  • Llegó la hora en que sea un medio de sus deseos. Hoy dejé de tener opinión y voto en esta casa. Soy un objeto más. – pensó el esposo, pero no dijo lo que pensaba.
  •  Ok, vamos por ello. – Fueron las palabras que él soltó.

Divorcio

Divorcio
En días como hoy
soñábamos con el mañana
reíamos con nuestro niño
jugábamos a construir una casa.

En tardes como esta
el sol nos alegraba los almuerzos
uno lavaba y el otro secaba,
veíamos juntos el noticiero.

En noches como aquellas
conversábamos hasta dormirnos
me abrazabas tiernamente,
mientras te besaba con pasión.

En un día como hoy
no cesaron las peleas
tu brújula cambio su dirección
tus prioridades fueron otras
y tu mente se abrumó.

En tardes como esta
dejaste de necesitarme
me viste como un banco
tus padres como chofer
y tu jefe como un fiasco.

En una noche como hoy
al borde de mi cama
solo oigo mis lamentos
en un hogar abandonado
recordé que no te comprendo,
qué nunca entendí
cómo tu religión 
pudo dejarnos morir.

En días como hoy 
veo la diferencia entre actuar y decir
las pocas ganas de aprender
confundir el cambiar con mejorar
y la confusión de tu querer.

En una noche como hoy
soy amante de mi soledad
compañero de mi tristeza
y retratista de mi memoria.

Gracias
Y Adiós.