De la búsqueda de empleo y otros tipos de prostitución.

De la búsqueda de empleo y otros tipos de prostitución.
Entre líneas bien escritas
y cambios de formato
entrego mi esperanza.

Hojas mesuradas
colgadas de una foto
en una fría plataforma
parto mí conocimiento.

Late a mil mi corazón por la ansiedad
malgastando mis ojos llorosos
embriagándome por la angustia.

Leyendo de ofertas y propuestas
postulaciones vacías
que no tienen retorno
de los reclutadores.

En la crisis permanente
de ver gastos y no inversiones
solo somos números
para la gran empresa.

Donde regatean tu valor
juzgan tus características
minimizan tus logros
pero al final
usan el mismo cliché:

“No eres tú, somos nosotros”.

Qué pena ver 
la experiencia desangrada
las habilidades omitidas
las esperanzas crucificadas.

Qué pena observar
al tirano buscando
entre los sobrevivientes
a los nuevos esclavos.

El más fácil de explotar
más sencillo de abusar
mas barato en el mercado.
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Maldito Celular

Maldito Celular
De qué sirven las modernidades del nuevo siglo
Te busco y escribo pero tú, nunca respondes.

Solo veo cosas viendo cosas más modernos
Miro tu perfil para ver, si activa estas
Sin embargo, el tiempo corre y nos persigue
pero no te puedo hallar.

Presión emana de todos lados
El trabajo ahorca sin vergüenza
La familia abruma con sus encantos
Cruel vida que a través de nuestros ojos llega
Todo sintetizado en este maldito aparato.

Una pantalla que envejece y deprime
Fingiendo vidas perfectas
Aplicativos sin sentimientos
Filtros sin corazón
Conectados estamos con todos
Viendo el mundo correr
Drenando la vida en vano
A un "touch" de perder la razón. 

Fotos sin sentido
Videos sin razón
Imágenes vacías del ciberespacio.

El entretenimiento no entretiene 
Cuando a través de las pantallas 
Solo hay niños llorando.
Solo hay hombres y mujeres
hipnotizados 
rogando por tu atención.

De qué sirven las modernidades del nuevo siglo
Si lejos quiero estar
Si desconectarme no puedo
Por que te quiero encontrar.

¿De qué sirven?

Un café en la oficina

Un café en la oficina

La Realidad Egoísta (2)

  • ¡Ves! Te dije que era fácil —se pronunció Manuel, susurrando.
  • ¡Cállate, idiota! Yo soy el que está intentando hacerlo sin que este carro grite —le respondió Esaú.
  • Uuuuuuuuuu –se mofaban los alumnos.
  • ¿Que paso? ¿Que hizo? jajaja ¿Lo van a votar por pobre? -murmuraban los crueles alumnos.
  • ¿Es usted el Sr. García? –preguntó el comandante.  
  • Si –respondió suave y nerviosamente José mientras permanecía incrédulo ante la situación.
  • ¡Acompáñeme de inmediato a la comisaría! Tenemos a su hermano y quisiera decirles un par de cosas a los dos. Miró suspicazmente a la joven y agraciada secretaría académica y dijo: Con el permiso de la señorita, pasando saliva, no me atrevo a decir esto delante de una dama.
  • ¡Andando! – exclamó el comandante de la comisaría número diecisiete de la región sur de Matanzas.   
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Esclavo

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Cansado estoy de padecerte

Agotado de vivir en la misma sintonía

Duermo intranquilo de noche

Trabajo sin descanso de día

Pero tú, no lo comprendes.


En cuna de oro no nací

Ni de cristal es mi generación

Solo sé que esforzadamente se debe vivir

Pero tú, no ves mi desesperación.


Agobiado estoy por tus decisiones

Abrumado me encuentro de aguantarte

Y es que no piensas en equipo con tus acciones

Pero tú, no eres una persona amable.


A través de estas palabras me describo

Y escribo muerto tus errores

Pago un alto precio por tus castigos

Tortura a mi vida son tus conclusiones.


Todos dirán ¡qué triste es este chico!

Cómo escribe tan aburrida y melancólicamente sus emociones

No saben que tu veneno ha dañado mi mente

No saben que tú, eres la causa de mis oraciones.



Como cualquiera quiero ser feliz

¿Tú también lo quieres?

Pero vacío es nuestro cuerpo

Oscuro como el espacio nuestro desdén 

Que todavía no entiendo por qué sigo aquí

Que todavía no entiendo por qué sigo viviendo, 

A tu merced.