Si la ves

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Si la ves
recuérdale como era

Como nuestras sonrisas se miraban
nuestras ideas convergían
y nuestras metas se entrelazaban.

Si alguna vez hablas con ella,
preguntale si me amó.

Si se olvidó de aquel día 
cuando la hice llorar.
Si recordó ese día 
cuando me abandonó.

Si con ella te tomas un café
consultale si leyó ese libro
que alguna vez le regalé
y qué le pareció.

Si la lúcuma sigue siendo su sabor favorito 
si fue a la playa este verano
si sigue comiendo mucho o se está cuidando.

Si hablas con ella por teléfono 
enseñale 
que aquí en mi casa 
su vestido dejó, 
su collar y sus aretes cuelgan sobre mi repisa
que clavé ese día cuando me la obsequió.

Nuestra foto me observa a mis espaldas
acosándome intensamente.

Me pregunta si aún recuerda
que no importaba el lugar al que me fuera, 
donde esté o donde estuviera.

Mi compromiso era mi palabra
mi palabra era mi estandarte
mi estandarte eran mis valores
los valores de mi decisión inquebrantable
decisión que nunca iba a cambiar,
siempre la iba a amar.
  
Pero, 
su egoísmo no la dejó ver.
su ansiedad pudo más.

Preguntas sin respuesta. (Parte I)

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Lima, 14 de noviembre de 1987.

¿Cómo motivas a un hombre que siente que lo ha perdido todo?

Encerrado en el sótano de esta jaula de oro contemplando mi máquina de escribir, trazo estas líneas haciéndome preguntas que muy bien se, que no tienen respuesta. En esta noche a la luz de una vela vislumbro las paredes oscuras de mi habitación, mientras la pena le hace compañía a este frío corazón.

Soy el hijo bastardo de una familia adinerada. Tengo una madre viuda y separada pero con una gran cantidad de dinero. Al no soportar la estupidez de mi padrastro, huyó despavorida de sus malas decisiones hacia el extranjero. Ecuador, un país donde no se si el remordimiento la atormente. Típica persona que vive para trabajar por que nunca aprendió a trabajar para vivir.

Mi padrastro, viejo, amargado y desatinado. Aprovecha la situación para sentirse el rey de este espacio. Se cree importante en este ajedrez, pero solo es mayordomo de mi madre, más que un esposo es un peón.

Por último; estoy yo, treinta y tres años de agobio y martirio, cometiendo los mismos errores que mi, en ese momento, madre soltera. Pero nunca aprendiendo la maldad y vileza de mis antepasados, mi padre y mi abuelo, en este mundo cruel.

Yo, lo perdí todo. La felicidad que irradiaba mi nuevo empleo se opacó por la cultura abusiva y retrograda de este país. La esposa de mis sueños fue opacada por una mujer infantil e inmadura, quien se niega a crecer en la vida y solo vive para ser sanguijuela de los demás. Finalmente, mi hijo, lo único bello en esta vida. Un inocente, un pequeño niño con habilidades diferentes. Mi única razón de que no perezca. Lamentablemente, imposibilitado de verlo seguidamente.

Atrapado en esta cárcel, viviendo en este círculo del infierno. Abrumado por mi tristeza y condenado a la soledad.

¿Cómo puedes motivar a un hombre que carga con todo este pesar?

Quiero salir de este lugar. Alejarme de esta gente dañina. Lo único que siempre quise fue ser feliz. Pero nunca fui capaz de trazar el plan perfecto para llegar a esa meta. Fuerza tengo, pero carezco de inteligencia. ¿Cómo escapar? Algo se me ocurrirá.

Diciembre es mi maldición. Este mes solo trae tristezas a mi vida. Un 13 de diciembre este mundo me vio nacer y probablemente diciembre sea el mes que me vea morir. Todos quieren celebrar para terminar el año viejo, quemarlo y dar inicio al nuevo. Pues yo soy el año viejo que todos los años es quemado, muerto y enterrado para idealistas con metas nuevas y para expectantes con proyectos y promesas.

¿Cómo ayudas a un hombre que no sabe cómo escapar?

Desearía volver a esos dichosos veinticinco años y cambiar mi historia. Haberle dicho «¡No!» a esa chica alta, color miel, de ojos pardos y muy astuta que parecía tan buena y tan ingenua. Haberle aceptado el anillo cuando me lo devolvió. Haber ahorrado más y gastado menos, haber estudiado más idiomas y haber salido de este país condenado por su cultura. De esta Latinoamérica condenada. Y nunca regresar la mirada hacia atrás.

Mi abuelo fue un egoísta, mi padre también lo fue, por querer romper el molde, heme aquí. Sufriendo lo que ellos no sufrieron. Padeciendo la maldad de las personas que abusan de los que queremos tener una vida constructiva en valores.

Durante un periodo de mi juventud pensé que la religión me ayudaría, pero solo me permitió observar la maldad omnipresente de los manipuladores y es que, es como dice Karl Marx; la religión es el opio del pueblo. Con ella se sigue abusando de los jóvenes inexpertos.

¿Cómo motivas a un hombre que ya no cree en las personas?

14 de Noviembre al medio dia.

14 de Noviembre al medio dia.

12:08

Veintidós minutos separaban al novio de abandonar su estado actual para entregar su vida a la mujer que siempre amó. Angustiado y ansioso. Nervioso hasta los huesos. El novio se encontraba esperando a la puerta de la iglesia sin poder entrar debido a su maniática puntualidad y perfeccionismo. «Y pensar que lo practiqué en mi mente miles de veces» – replicó el novio. Él sentía cómo el sol calentaba con fuerza y las gotas de sudor empezaban a sentirse en su frente. «¿En qué momento llegará?», era la única pregunta que rondaba su cabeza. Lo perseguía, le insistía, lo torturaba lentamente mientras veía como las filas de la parroquia se iban llenando de invitados. Algunos conocidos, otros olvidados y otros por conocer. No podía creer el día que estaba por vivir.

12:13

Mientras conversaba con el padrino de bodas a las afueras de la iglesia. Su reloj mostraba cómo los minutos corrían apresuradamente y sin parar, por lo que su cabeza no dejaba de retumbar la misma pregunta: «¿En qué momento llegará?». Se preguntó varias veces si todo estaba bien desde el otro lado.

Si la novia pudo salir sin problemas del hotel. Si la maquillista había demorado. Si el vestido no había sufrido ningún accidente. Si el coche había llegado y la estaba esperando.

Su gran enemiga, la mente, no dejaba de darle más de un millón de opciones en las que este día podría salir mal. «¿Y si, se arrepintió?» – Siempre estuvo rondando esa pregunta en su cabeza. Aun así, solo podía esperar.

12:20

«¿Debo hacer algo?» – pensaba el novio cada 5 segundos. Caminando en la acera cerca al estacionamiento, él recordaba en retrospectiva todo lo que tuvo que pasar para llegar a ese día.

«Me criaron en una Lima anacrónica de pensamiento, donde la cultura de nuestros padres y abuelos invita a los hombres a satanizar el matrimonio, avalar la promiscuidad y buscar como fin último el dinero con el fin de gastarlo en banalidades. Carpe Diem.» – pensaba el novio. «Y si fui criado de esa manera, por qué estoy apunto de hacer esto» – se preguntó.

12:24

La futura esposa llamó al novio exasperada. «¡La limosina no me va a llevar!» – exclamó. «Dice que no hemos cancelado lo acordado» – continuó la novia. En ese momento el novio la tranquilizó, le dijo que todo estaría bien y que se comunicaría con la asistente de bodas.

Ante estas situaciones, los hombres solo sabemos decir «No te preocupes mi amor».

Rápidamente marcó el número de la asistente y del conductor de la limosina, pero nadie le contestaba. La desesperación poco a poco lo iba ahorcando y los zapatos se llenaban de plomo. ¿Qué podia hacer en una situación así? El tiempo jugaba en el equipo contrario.

12:26

«En esta Lima culturalmente incorrecta, sin culpar a nadie, ¡Podemos romper paradigmas!» – exclamó en su mente. «Siempre pensé que un sueño es solo una meta con fecha de realización» – reflexionó el novio. «Y en esta ocasión, la fecha había llegado» – continuó. Su meta era casarse y casarse con ella. Formar una familia. «No es que el dinero no sea importante» – pensó. «¿Pero? de qué me serviría, sino puedo gastarlo con la persona que amo – reflexionó». «La diferencia entre un gasto y una inversión es que cuando inviertes en algo es porque tendrás una retribución, una ganancia. Y no había mayor ganancia que ver su sonrisa, que construir literalmente un hogar. Sea de 10 o de 70 metros cuadrados. Ya sea en la laguna o en los barracones. Mi retribución era verla a ella. Y por la módica cantidad de invertir mi vida entera» – acentuó.

12:28

Con los nervios de punta, el novio recibió una llamada. «¡Estoy llegando!» – exclamó la novia. «el conductor revisó su estado de cuenta y reconoció que había cometido un error» – comentó la novia. En ese momento el novio sentía como el alma regresaba a su cuerpo, su sangre volvía a recorrer su sistema circulatorio y sus pulmones se llenaban de aire para exhalar un fuerte suspiro. Ahora sí, solo quedaba esperar.

12:30

«Tras esta breve reflexión entendí por qué es tan difícil casarse. No todos pueden tener una visión holística de las cosas y entender la trascendencia de esta decisión. El amor no es un sentimiento, una emoción fugaz. Es una decisión, un compromiso» – reflexionó por ultima vez.

Ese día el novio nos enseño que cuando se toma esa decisión debes visualizarte 30, 60 o 80 años en el futuro.  Porque las decisiones trascendentes quiebran las palabras del sacerdote que dicen: «hasta que la muerte los separe». Las decisiones trascendentes perdurarán en todos los que vivieron con ellos ese día y por siempre serán testigos de la ganancia o perdida de sus inversiones.

12:31

Él había entrado hace un minuto acompañado de la mujer que le enseño a amar sin condición.

Ella estaba en la puerta acompañada del hombre que le enseño que no hay límites para sus sueños.

Él estaba muy emocionado.

Ella estaba muy emocionada.

Él lloró.

Empatía Financiera

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Cómo espero mi paga.
Cómo visitan las deudas.
Cómo veo volar el dinero.
Cómo justifico mi existencia.

El hombre trabaja día y noche sin cesar. 
Pero no recibe nada más que tus antojos.
Pero no recibe nada más que tu pesar.

Quejas salen de tu boca. 
Reclamos pronuncias sin parar. 
Y es que malos padres enseñan solo a pedir.
Pero nunca educan en el arte de dar.

Hay dramas que no tienen juicio.
Miedos que no nos dejan de atormentar.
Problemas, inexistentes, que torturan la mente.
Y angustias afanosas que se regocijan al vernos sangrar.

No vengo a hablarte de mi sufrimiento.
Ni vengo a dar pena sin parar.
Pues solo procedo a desahogarme sin remedio.
De los compromisos que debo acatar.

La rutina de la vida misma no es consuelo.
Y las malas decisiones, ¡presentes!, siempre están.  

La vida no te devuelve lo invertido.
Y tu lucha no tiene cuando parar.
Cuando él o ella te ven como un instrumento.
Y tú, todo lo das.

Cuando pienses que estás atrapado.
Y por más que quieras no puedas llorar.

Recuerda a este humilde escritor.
Recuerdas sus afanes; ¡su pesar!

Levántate de donde estés.
A la distancia te podría abrazar.
Y es que un alma sufrida entiende a otra.
Un sentimiento que debes botar.
Una persona que sabe por lo que estas pasando.
Una persona que vive, la cruel realidad.

Ánimo.

Por qué te estremeces alma mía.

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Por qué te estremeces alma mía.
Qué te lleva a sentirte así.
Por qué dejas que ella toque a tu puerta.
Qué impide que seas feliz.
Por qué ignoras tus sentimientos.
Qué contrae tu corazón.
Por qué duele tanto lo abstracto.
Qué es lo que no controla la razón.

Por qué te estremeces alma mía.
De qué estás arrepentido.
Por qué las luces se apagan.
De qué estás adolorido.
Por qué mi mente no repara.
De qué carece mi imaginación.
Por qué mis ojos ya no brillan.
De qué me abstengo sin compasión.

Por qué te estremeces alma mía.
Cuál ha sido el error.
Quién te ha llamado.
Por qué se nubla tu percepción.
Dónde perdiste la esperanza.
Quién rompió tu corazón.
Por qué ahogaste tus expectativas.
Cómo murió tu pasión.

Por qué te estremeces alma mía.
Quién te salvará de este momento.
Qué habita en tu interior.
Por qué perdiste tus sentimientos.
Cuándo es que todo esto inició.

Porque te estremeces alma mía.
¡No renuncies, no hay razón!
Busca la felicidad aunque no lo pidas.
Busca siempre el perdón.

No te estremezcas alma mía.
No pierdas el sabor.
Todavía puedes. 
Vivir con amor.