Solo sé escribir canciones tristes, solo sé pensar en el pasado, solo sé vivir de tus angustias, solo sé encerrarme en mi quebranto.
Solo sé pensar en lo que fuimos, solo veo fantasmas del pasado, solo recuerdo lo tonto que he sido, solo quisiera no estar, a nadie atado.
No soy lo que esperas que sea, siempre estoy triste y enojado. No soy el que esperas que sea, siempre abatido por tu llanto.
Solo sé que malas decisiones he tomado, y que ahora me torturan, esas maldiciones. Solo sé que perdí la sonrisa del alma, y mi corazón no ve colores en la vida. Solo quiero desvanecerme, desaparecer. Solo quiero volver a empezar y nunca haber cometido el error, de retenerte a mis pies.
Un deseo guardado en el corazón, una historia sin contarse, una canción. Si una niña hermosa, hija mía, hubiera nacido, otros colores, otras vidas, habría vivido.
No es tristeza lo que en mi pecho mora, es el anhelo de una vida en otra aurora. Soñar comprándote vestidos y encajes, ver que nadie, contigo, se sobrepase.
Hubieras sido flor en primavera, bailarina de sueños, princesa de las quimeras. Añoro las risas, las lágrimas y los abrazos, el calor de mis brazos y tus tiernos regazos.
Si hubieras nacido bajo el manto de la luna, sería diferente la melodía que mi vida entona. Serías un vals suave, serías un poema, una danza que el viento, bajo las mismas estrellas crea.
Pero aquí estoy yo, con mi deseo ardiente, sabiendo que de mí, ya no depende. Pero cada sueño que en mi pecho florece, me hace más rudo, más valiente, más fuerte.
Si hubieras nacido hija mía, qué vida, un deseo guardado, un anhelo infinito, un baso de ron menos, por cada día.
Soy quien soy, y eso es suficiente, soy quien soy, y eso es lo que se siente mi corazón que late, que vive, que sueña, que, aunque te anhela, a sí mismo se empeña.
Así que aquí estoy, con mi deseo y mi ser, con mi historia para contar, con mi vida por tejer. Porque aunque no existas, en mi corazón, la semilla de una niña siempre encontró su rincón.
A wish kept in the heart, an untold story, a song. If a beautiful girl, my daughter, had been born, other colors, other lives, she would have lived.
It is not sadness that dwells in my chest, It is the longing for a life in another dawn. Dreaming about buying dresses and lace, See that no one, with you, exceeds themselves.
You would have been a flower in spring, dancer of dreams, princess of chimeras. I miss the laughter, the tears and the hugs, the warmth of my arms and your tender laps.
If you had been born under the mantle of the moon, The melody that my life sings would be different. You would be a soft waltz, you would be a poem, a dance that the wind, under the same stars creates.
But here I am, with my burning desire, knowing that it no longer depends on me. But every dream that blooms in my chest, It makes me tougher, braver, stronger.
If you had been born my daughter, what a life, a guarded desire, an infinite longing, one glass of rum less, for each day.
I am who I am, and that is enough, I am who I am, and that's what it feels like my heart that beats, that lives, that dreams, that, although he longs for you, he insists on himself.
So here I am, with my desire and my being, with my story to tell, with my life to weave. Because even if you don't exist, in my heart, The seed of a girl always found her corner.
M: No lo entiendo yo misma. Es algo que no puedo controlar.
H: Pero, nunca entregaste el corazón. Nunca dejaste que nadie se te acercara lo suficiente como para amarte.
M: Eso es lo que tú crees. Pero solo porque no entregué mi corazón a alguien, no significa que no pueda sentir dolor.
H: ¿Pero, cómo puedes sentir dolor por algo que nunca entregaste?
M: Porque, es posible sentir dolor por lo que nunca tuviste, por las oportunidades perdidas y los amores no correspondidos.
H: Entonces, ¿estás llorando por algo que no existe?
M: Sí. Por el amor que nunca tuve la oportunidad de dar, por el corazón que nunca entregué. Y eso duele tanto como un corazón roto.
H: Pero, todavía tienes la oportunidad de hacerlo. No es demasiado tarde.
M: No es tan simple. No se trata solo de entregar. Se trata de encontrar a alguien a quién valga la pena.
H: Pero, ¿Cómo puedes saber quién vale la pena si nunca lo intentas?
M: Eso es lo más difícil. Saber cuándo y a quién abrir tu corazón es una de las decisiones más difíciles que tendrás que tomar en la vida.
H: Entonces, ¿Qué harás ahora?
M: No lo sé. Pero lo que sí sé es que no quiero seguir llorando por lo que nunca tuve. Quiero llorar de felicidad por lo que tengo, y eso es lo que voy a intentar hacer.
H: Why are you crying?
M: I don’t understand it myself. It’s something I can’t control.
H: But, you never gave your heart. You never let anyone get close enough to love you.
M: That’s what you think. But just because I didn’t give my heart to someone, doesn’t mean I can’t feel pain.
H: But how can you feel pain for something you never gave?
M: Because, it is possible to feel pain for what you never had, for lost opportunities and unrequited loves.
H: So you’re crying for something that doesn’t exist?
M: Yes. For the love that I never had the opportunity to give, for the heart that I never gave. And that hurts as much as a broken heart.
H: But, you still have the chance to do it. It’s not too late.
M: It’s not that simple. It’s not just about delivering. It’s about finding someone who’s worth it.
H: But how can you know who’s worth it if you never try?
M: That’s the hardest thing. Knowing when and to whom to open your heart is one of the most difficult decisions you will have to make in life.
H: So, what are you going to do now?
M: I don’t know. But what I do know is that I don’t want to continue crying for what I never had. I want to cry with happiness for what I have, and that’s what I’m going to try to do.
El amor y el resentimiento compartían habitación en la zona de reposo del área de cuidados intensivos de una clínica. Ambos estaban siguiendo un tratamiento de quimioterapia intensivo, con la finalidad de salvarles la vida. Al resentimiento le había tocado la cama cerca a la puerta mientras el amor reposaba en la cama cerca a la ventana.
Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor:
¿Que ves por la ventana? Solo llego a sentir una pequeña brisa que llega hasta mí.
Veo un parque inmenso, lleno de hermosas flores y pequeños árboles. El arbusto decorado en forma de corazón y al centro una pequeña pileta donde algunas parejas se sientan conversar y darse uno que otro tierno beso.
¿Todo eso ves? «preguntó el resentimiento»
¡Sí! Y no me lo vas a creer, pero el parque es mas hermoso cuando le caen los rayos del sol, tanto asi que vienen cisnes a posarse en la pileta y llegan niños a jugar, corriendo y saltando por doquier con sus padres.
¿En serio ves eso? «volvió a cuestionarlo el resentimiento»
Asi es. Qué hermosa vista. Se puede ver a las personas felices y sonrientes, llenos de alegría y con muchas ganas de vivir.
No había día en el que esta conversación no se repitiera. Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor sobre las cosas que él veía a través de esa ventana.
Hasta que un día el resentimiento empezó a llenarse de enojo. Él también quería ver esas maravillas que el amor le describía con tanta euforia. Y en ese momento se empezó a cuestionar:
¿Por qué estoy postrado aquí y no allá? ¿Por qué no me pudieron poner en esa cama? ¿Qué tiene el amor que no tenga yo?
Conforme pasaban los días, los celos y pensamientos negativos del resentimiento se hacían mas fuerte, su semblante se mostraba disconforme, ansioso y molesto. Ya no quería hablar con el amor ni preguntarle sobre lo que veía a través de esa ventana. Sus sentimientos de una sana curiosidad se habían convertido en una profunda amargura hacia lo que él creía era un beneficio para su compañero.
Días mas tarde, el ambiente en la habitación se mantenía tenso y el amor no dejaba de toser, de sentirse enfermo cada día más. La quimioterapia no hacia el mismo efecto en él. Sus análisis mostraban resultados negativos. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el amor seguía empeorando y su vida iba decreciendo hasta que, en un fatídico día, muere. Algunos doctores pensaron que tal vez fue un virus intrahospitalario. ¿Qué se yo?
El resentimiento se encontraba solo en la habitación, ya no tenia nadie con quien conversar que no fuera del cuerpo médico. Y, en ese momento, se le ocurrió que era una buena idea solicitar su cambio de cama. Pasar a la zona cerca a la ventana. Los médicos no tuvieron problema, parecía una solicitud loable para alguien que está atravesando una quimio. Asi que aceptaron.
Cuando el resentimiento pudo echarse en la nueva cama cerca a la ventana y al fin ver las maravillas que tanto le había narrado el amor. Se topó con que frente a la ventana había una muralla de ladrillos. Ni parque, ni flores, ni cisnes en piletas, no había parejas besándose y sonriendo ni niños jugando con sus padres.
El amor había estado hablándole de imágenes bellas que salían de su mente. Probablemente con la intención de que el resentimiento se sintiera mejor, animarlo y darle fuerzas para vivir. De esa manera, podrían superar este tratamiento y salir juntos del hospital. El amor solo pensó en darle ánimos, pero el resentimiento se llenó de envidia, empezó a creer que el otro era más afortunado que él y lleno su corazón de celos e ira.
Moraleja de esta historia: No cargues con cosas que puedes habértelas creado en tu mente o que pueden ser simples sucesos del destino, incontrolables, si eso va matando lentamente tu ánimo, tu amor. Tal vez no sepas el tremendo trabajo que tu amor está haciendo en ti para sanarte.
Extracto parafraseada del mensaje: Acuérdate de Perdonar.