En días como hoy
soñábamos con el mañana
reíamos con nuestro niño
jugábamos a construir una casa.
En tardes como esta
el sol nos alegraba los almuerzos
uno lavaba y el otro secaba,
veíamos juntos el noticiero.
En noches como aquellas
conversábamos hasta dormirnos
me abrazabas tiernamente,
mientras te besaba con pasión.
En un día como hoy
no cesaron las peleas
tu brújula cambio su dirección
tus prioridades fueron otras
y tu mente se abrumó.
En tardes como esta
dejaste de necesitarme
me viste como un banco
tus padres como chofer
y tu jefe como un fiasco.
En una noche como hoy
al borde de mi cama
solo oigo mis lamentos
en un hogar abandonado
recordé que no te comprendo,
qué nunca entendí
cómo tu religión
pudo dejarnos morir.
En días como hoy
veo la diferencia entre actuar y decir
las pocas ganas de aprender
confundir el cambiar con mejorar
y la confusión de tu querer.
En una noche como hoy
soy amante de mi soledad
compañero de mi tristeza
y retratista de mi memoria.
Gracias
Y Adiós.
The prices of the basic basket rise more and more in Latin America. Lemon, sugar and rice have increased their prices by one hundred and fifteen percent. People who cook, whether to feed their family or for work, are running out of ideas for the daily menu.
We have a minister of economy who only talks nonsense through the media and an absent president, who only shows up when it comes to social works to boast of her image.
The morning news only shows the empty streets of the city, the hospitals with long lines of patients and/or the violent strikes of one or another union of workers fighting against the police force.
I get out of bed and leave my room to go to the kitchen to get a glass of water, hoping it’s drinkable, while I watch my father watch the news complaining about the government. – One knows that this is common in elderly people. -My mother, covered with a mask, washes the dishes that we left dirty the night before, while she listens to the bad moods of her old husband in front of the television.
The three of us have been marked with the vaccine against the plague that plagues the world. I have three stripes on my arm symbolizing the three doses that correspond to my age, while my father and mother have five and four respectively.
12:00
Today it’s time to go to the market to buy more supplies. My father can’t go because of his age, he could and he wouldn’t want to, but we don’t let him. We get tough on him when we make these decisions. – I know it would be ugly to die from asphyxiation, perhaps one of the worst deaths there could be. But, it doesn’t matter to me, it’s not that I have much desire to continue existing in a society as rotten as the virus that harasses us. –
Welcome to Latin America!
14:00
I arrive from the supermarket carrying around eight bags in my hands, bringing basic foods such as potatoes, onions, tomatoes, rice, sugar, among others. I only had to walk about three blocks from where I bought them, although it seemed longer because of the bright sun that kept making me sweat.
As soon as I arrive, my younger sister is waiting for me with a hose in hand to perform a very archaic disinfection process on me. – It’s like a double bathroom. -I leave the supplies in a tray so that they can be disinfected with alcohol by my mother, while my sister sprays me with pressurized cold water to get rid of any «polluting agent» that she may bring in from the street. – It is surprising that I have not caught a cold to date. –
We had lunch in silence in the kitchen, while we continued watching the news from our beloved tabloid press. It seems that these gentlemen were paid much more, for ruining the lunch of all the families in the country, putting depressing images on the television.
We only see robberies, assaults and scams. One or another politician blaming another political group; which, in turn, they define as «doing politics», blaming them for the current situation and vociferating that with them in power this situation will be different. Then to soothe the endless social depression they give us some sports for dessert, to stoke the little hope that is in our hearts. – As if goals healed people -.
A very famous doctor in the media, recommends not getting depressed and having a good mental system so as not to fall into this terrible disease while the other hours of the day fill our heads with anguish and make us crave for not knowing what will happen tomorrow .
16:00
Bored of being locked up in my room playing video games, I go out to the door of my house to get some air. I breathe while I see how the dust covers the electrical cables on the roofs of each homes.
I return to the kitchen, only to realize that my parents are resting in their room and they probably plan on not coming back downstairs until tomorrow. I drink a glass of water and return to my room to see if I can entertain myself with a serie on streaming.
20:00
A commotion is heard in the distance that grows as more neighbors join in on this bustle. Society decided to hit a pot with a ladle as a sign of solidarity towards the professionals who are on the front line of battle. Doctors, Nurses, Police and Firefighters who have to deal with the incidents of confinement. This collective hubbub lasts for about fifteen minutes and then everything falls silent again. -It seems that today will once again be a day to go to bed early, a day to forget. –
Es la flor a tu hermosura
grande y radiante
cuando el sol te apunta
vistes tus brazos de amarillo,
brillo firme,
pétalos erguidos.
Es que me recuerda a ti
como al calor de sus rayos, te abrazas.
Tallo fuerte y raíces bajas
pero de rostro ovalado
y grandes hojas.
Soy el galán de noche
que nunca podrá verte.
Tímido como luciérnaga
cohibido por los arbustos.
La luz de la luna es quien me abraza
entre sus blancas perlas, me secuestra.
Tú al día
Yo a las tinieblas
no verás mis flores resplandecer,
en la turgente naturaleza.
Día y noche nos separan.
Tan bella tú a la luz.
En la oscuridad mi aroma,
a todos acapara.
Esos somos tú y yo,
Anhelando vernos florecer
deseando ver nuestro mejor momento
Pero nuestra esencia nos separa
hermosa tú, llena de luz.
yo solo en la noche resplandezco.
Pensar que unos metros nos separan
un cúmulo de tierra y agua nos une
pero tú dormida en mis madrugadas
yo encorvado, por las nubes.
Nuestras raíces no se tocan
pero el recuerdo de tu rostro,
muestra el jardín donde te tuve.
De qué sirven las modernidades del nuevo siglo
Te busco y escribo pero tú, nunca respondes.
Solo veo cosas viendo cosas más modernos
Miro tu perfil para ver, si activa estas
Sin embargo, el tiempo corre y nos persigue
pero no te puedo hallar.
Presión emana de todos lados
El trabajo ahorca sin vergüenza
La familia abruma con sus encantos
Cruel vida que a través de nuestros ojos llega
Todo sintetizado en este maldito aparato.
Una pantalla que envejece y deprime
Fingiendo vidas perfectas
Aplicativos sin sentimientos
Filtros sin corazón
Conectados estamos con todos
Viendo el mundo correr
Drenando la vida en vano
A un "touch" de perder la razón.
Fotos sin sentido
Videos sin razón
Imágenes vacías del ciberespacio.
El entretenimiento no entretiene
Cuando a través de las pantallas
Solo hay niños llorando.
Solo hay hombres y mujeres
hipnotizados
rogando por tu atención.
De qué sirven las modernidades del nuevo siglo
Si lejos quiero estar
Si desconectarme no puedo
Por que te quiero encontrar.
¿De qué sirven?
«Señor Carisma», como llamaban al padre de José y Esaú. Paseaba de cuadra en cuadra publicitando y dando muestras gratis de sus ricos tamales a toda la ciudad. Era un hombre que mostraba tener una fuerte vena emprendedora y aunque su postura frente al gobierno de Castro fuera neutra, él sentía dentro de su interior la efervescencia idealista de todo emprendedor. Esa motivación extraña que solo tienen algunos seres humanos en esta tierra. Creen, con gran ilusión, que con un peso cubano pueden crear un negocio de miles y miles de dólares en Matanzas y, por qué no, en toda Cuba.
Este señor había hecho, del primer piso del departamento donde vivía con su familia, una pequeña cafetería llamada «Mi Deliciosa Ambición». No obstante, cuando llegaba de promocionar sus productos por toda la ciudad o por lo menos, hasta donde llegaran sus piernas y su energía, siempre encontraba a su niño, el mayor de los dos, sentado en una mesa para clientes, estudiando o haciendo sus deberes pre escolares. José le comentaba cuanto le gustaba ese sitio por que, aunque era el sueño de papá, había varias horas en las que el lugar estaba vacío, y por eso era más tranquilo para estudiar. No soportaba el llanto de su hermanito en el piso de arriba, él solo podía leer en lugares tranquilos.
Este hombre se caracterizaba por ser muy habilidoso, desde mecánica eléctrica o automotriz hasta cocina pasando por jardinería y carpintería culminando con educación y contabilidad. No había nada que el progenitor no pudiera hacer. Esa podría ser la razón por la que siempre fue un perfecto complemento para su esposa.
Una mujer que le gustaba mandar, dar órdenes y dirigir. En esos momentos tenia un bebe en brazos y otro aprendiendo a leer pero ella sabia que su destino era ser capitana, por lo menos, esa era su ambición. ¿De quién creen que fue la idea de darle ese nombre a la cafetería? Solo se estaba tomando un descanso mientras Esaú dejaba el pecho, para luego seguir siendo el sustento económico de su casa con sus habilidades de mando y comerciales. ¿Quién lo diría? En una relación jugamos diferentes papeles en todo momento. A veces debes servir y en otras ocasiones, ser servido. Pero esta forma de pensar, ¿puede degradarse? ¿Existe un justo equilibrio entre ambos papeles?
¡Que buen día hace, José! –le decía un padre expectante a su hijo.
José se quedaba callado ya que no sabía qué decir. Cómo determinar cuándo un día es bueno o malo si recién ha comenzado. -pensaba el niño.
¡A trabajar! Vamos primero por la calle donde está la comisaría. –indicó el padre.
En la comisaría.
El regordete y viejo comisario Gonzales tosía en su oficina tapándose la boca con un pañuelo, para que nadie viera las pequeñas gotas de sangre que salían de su garganta, mientras realizaba una gran respiración y decía:
¡Al fin! Falta poco para jubilarme. – hizo una pausa.
Oíste eso no, ¿Andrade? – Aumentando el volumen de la voz para que el sub comisario y el secretario Andrade, con quienes compartía oficina, escucharan.
¡No señor! Usted estará aquí siempre, ¡señor! –Exclamaba de pie y asustado, un inocente e ingenuo oficial Andrade.
¡Acaso eres idiota! –mostrando un rostro serio y duro durante tres segundos mientras lentamente se esbozaba una sonrisa entre él y el sub comisario. Una sonrisa la cual se convertía en risas y pasado unos segundos más, en una estruendosa carcajada.
¡Jajajajaja! – se reía mientras tosía el viejo comisario acompañado por las risas del segundo al mando.
¡Me vas a matar de la risa, Andrade! ¿Para qué quiero quedarme en este mugrerío? Ya son demasiados años en este servicio. –replicó el viejo policía.
Escúchenme bien ustedes dos ¡Y esto es una orden! – exclamó el viejo guardián.
Tal vez de las últimas ordenes que no tengan que ver con casos policiales. – reflexionó Gonzales.
«No todo en la vida es trabajo. No quiero estar aquí para siempre. Quiero irme con mi señora a descansar. – dijo el comisario.
No se donde, todavía. Tal vez Miami, La Habana o Europa, no lo sé. Pero de que me voy, ¡me voy! – exclamó.
La agarraré de las manos, le besaré la frente, me sentaré a su lado a ver el paisaje, ya sean las olas en un balneario o el verde campo del pueblo pero me iré a vivir tranquilo y en paz con mi viejita. – dijo con voz calmada el cansado, viejo y sabio comandante Gonzáles, mientras veía en los dos hombres que compartían con él la oficina, a los hijos que nunca pudo tener.»
¡Así que, se me dejan de estupideces! ¡Pónganse a trabajar! No voy a dejar esta oficina hasta que la ciudad esté en orden. – sonreía ligeramente.
¡Si señor! – gritaron al unísono el sub comisario y el joven secretario Andrade en la oficina principal dentro de la comisaría, contemplando las palabras de un viejo león, un líder autentico, un orgullo para esa institución.
Pasadas las horas cuando estaban a punto de cambiar de guardia y solo se iban a quedar los que, por cronograma, les tocaba hacer el turno nocturno y el resto salía a hacer su patrullaje habitual antes de caer la noche en el sector. Gonzales, al ver a un joven Ernesto Andrade, quien no dejaba de trabajar ni siquiera para ir al baño, se acercó sutilmente a decirle:
Oíste no, ¿Andrade? – Pero esta vez, con una voz suave y calmada.
Ya terminó tu turno y mañana estas de franco – le dijo el comisario.
Si señor. – contestó el secretario.
Entonces vete. De nada sirve que seas un buen policía sino eres un hombre feliz. Búscate una buena mujer, ten hijos. Y encuentra tu motivación para proteger esta ciudad. – añadió el comisario antes de sacar una cajetilla de cigarrillos de su bolsillo y ponerse a fumar un rato.
Lo intentaré señor. – Se levantó Ernesto, se puso su casaca policial, recogió su boina y salió de la comisaría.
Al día siguiente, en su día de franco, el sub comisario llamó a Andrade para decirle que él ocuparía el cargo de comisario interino, hasta que se recuperara Gonzales. Al parecer lo habían internado en la noche, en el Hospital «El Bendito Socorro» debido a un problema respiratorio. Al parecer, tenia cáncer.