Si lo anormal fuera regular,
cómo yo te vería.
Si lo inesperado fuera lo deseado,
cómo todos te veríamos.
En un mundo tan variado,
¿Habría espacio para mí?
En un mundo alterado,
¿Tendrías un espacio para mí?
Lo único constante es el cambio,
pero el cambio trastorna,
el orden regular de una realidad,
que ya nadie controla.
Altera mis sentidos,
afectando mi corazón.
Pero, ¡Quién soy yo!
para auto cegar tanta belleza.
Un viejo siglo sin cultura,
con entendimientos del ayer.
Debemos invertir el orden,
de ingenuos ignorantes,
no aceptan tu naturaleza,
A la fuerza buscan encasillarte.
Yo amo tus fortalezas
y veo en tu esencia, el cambio.
Para enseñar al mundo las diferencias,
entre dependientes inalterables,
de tu innovador encanto.
Oigo Tus ojos al cielo
Y siento tu ligera sonrisa,
Esa energía interminable
con enigmático silencio,
Hablan a mi corazón, diciendo:
“Te amo, Padre.”
If the abnormal were regular,
how I would see you?
If the unexpected were the desired,
how we would all see you?
In such a varied world,
would there be room for me?
In an altered world,
would you have a space for me?
The only constant is change,
but change upsets,
the regular order of a reality,
that no one controls anymore.
It alters my senses,
affecting my heart.
But who am I!
to self-blind so much beauty.
An old century without culture,
with understandings of yesterday.
We must reverse the order,
of naive ignorant people,
They don't accept your nature,
By force they try to pigeonhole you.
I love your strengths
and I see in your essence, the change.
To teach the world the differences,
between unalterable dependents,
of your innovative charm.
I hear your eyes to the sky
And I feel your light smile,
That endless energy
with enigmatic silence,
They speak to my heart, saying:
"I love you father."
El amor y el resentimiento compartían habitación en la zona de reposo del área de cuidados intensivos de una clínica. Ambos estaban siguiendo un tratamiento de quimioterapia intensivo, con la finalidad de salvarles la vida. Al resentimiento le había tocado la cama cerca a la puerta mientras el amor reposaba en la cama cerca a la ventana.
Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor:
¿Que ves por la ventana? Solo llego a sentir una pequeña brisa que llega hasta mí.
Veo un parque inmenso, lleno de hermosas flores y pequeños árboles. El arbusto decorado en forma de corazón y al centro una pequeña pileta donde algunas parejas se sientan conversar y darse uno que otro tierno beso.
¿Todo eso ves? «preguntó el resentimiento»
¡Sí! Y no me lo vas a creer, pero el parque es mas hermoso cuando le caen los rayos del sol, tanto asi que vienen cisnes a posarse en la pileta y llegan niños a jugar, corriendo y saltando por doquier con sus padres.
¿En serio ves eso? «volvió a cuestionarlo el resentimiento»
Asi es. Qué hermosa vista. Se puede ver a las personas felices y sonrientes, llenos de alegría y con muchas ganas de vivir.
No había día en el que esta conversación no se repitiera. Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor sobre las cosas que él veía a través de esa ventana.
Hasta que un día el resentimiento empezó a llenarse de enojo. Él también quería ver esas maravillas que el amor le describía con tanta euforia. Y en ese momento se empezó a cuestionar:
¿Por qué estoy postrado aquí y no allá? ¿Por qué no me pudieron poner en esa cama? ¿Qué tiene el amor que no tenga yo?
Conforme pasaban los días, los celos y pensamientos negativos del resentimiento se hacían mas fuerte, su semblante se mostraba disconforme, ansioso y molesto. Ya no quería hablar con el amor ni preguntarle sobre lo que veía a través de esa ventana. Sus sentimientos de una sana curiosidad se habían convertido en una profunda amargura hacia lo que él creía era un beneficio para su compañero.
Días mas tarde, el ambiente en la habitación se mantenía tenso y el amor no dejaba de toser, de sentirse enfermo cada día más. La quimioterapia no hacia el mismo efecto en él. Sus análisis mostraban resultados negativos. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el amor seguía empeorando y su vida iba decreciendo hasta que, en un fatídico día, muere. Algunos doctores pensaron que tal vez fue un virus intrahospitalario. ¿Qué se yo?
El resentimiento se encontraba solo en la habitación, ya no tenia nadie con quien conversar que no fuera del cuerpo médico. Y, en ese momento, se le ocurrió que era una buena idea solicitar su cambio de cama. Pasar a la zona cerca a la ventana. Los médicos no tuvieron problema, parecía una solicitud loable para alguien que está atravesando una quimio. Asi que aceptaron.
Cuando el resentimiento pudo echarse en la nueva cama cerca a la ventana y al fin ver las maravillas que tanto le había narrado el amor. Se topó con que frente a la ventana había una muralla de ladrillos. Ni parque, ni flores, ni cisnes en piletas, no había parejas besándose y sonriendo ni niños jugando con sus padres.
El amor había estado hablándole de imágenes bellas que salían de su mente. Probablemente con la intención de que el resentimiento se sintiera mejor, animarlo y darle fuerzas para vivir. De esa manera, podrían superar este tratamiento y salir juntos del hospital. El amor solo pensó en darle ánimos, pero el resentimiento se llenó de envidia, empezó a creer que el otro era más afortunado que él y lleno su corazón de celos e ira.
Moraleja de esta historia: No cargues con cosas que puedes habértelas creado en tu mente o que pueden ser simples sucesos del destino, incontrolables, si eso va matando lentamente tu ánimo, tu amor. Tal vez no sepas el tremendo trabajo que tu amor está haciendo en ti para sanarte.
Extracto parafraseada del mensaje: Acuérdate de Perdonar.
Entre líneas escritas,
el atrevimiento me tomo,
para mi historia contar.
Cruel destino,
de historias antiguas,
decisiones que en mí,
han de calar.
Nacido de una puta enamoradiza
y un padrastro drogadicto
yo me eduqué.
Sin poder elegir,
vivencia cruel,
palabras inmundas,
torturas y golpes,
lleno de mentiras,
Mi niñez y adolescencia pasé.
Indeciso hasta el tuétano,
bajo de autoestima,
lleno de ira,
asi conviví.
Idealista extremo,
soñador empedernido,
visionando quimeras,
que nunca vi venir.
Gracias a ella
que intentó salvarme.
Puso sus ganas
Enorme sus esfuerzos,
por querer mejorarme.
Lastima que,
una maldición así,
no es tan fácil
de quebrantarse.
Aquí sigo, viviendo,
hijo de un muerto y una prostituta
padrastro arrepentido
hermanastro fracasado
Y yo, un bastardo,
una simple basura.