En el silencio de la espera, persiste el alma paciente, Aguantando el peso de la angustia, implacable y diligente. Un dolor invisible y mudo, la tortura de la mente, Las garras del tiempo raspando mi piel, tolerancia persistente.
La lucha diaria y constante, en un mundo impaciente, Donde el tiempo se desliza, sin piedad, como serpiente. A la deriva en el océano, de la incertidumbre inminente, La persona paciente, un héroe solitario y valiente.
Y en cada tic tac del reloj, la tortura se agudiza, Cual objeto punzocortante, amenazando con su prisa. Mas, la persona paciente, en su sabiduría infinita, Aprende a abrazar el dolor, transformándolo en sonrisa.
Porque en el fondo, la paciencia apremia, El fruto de la espera, vale más que mil ofensas. Y aunque el dolor y la tortura llenan la existencia, La fortaleza del paciente, se convierte en su esencia.
Así, en el jardín de la vida, crece el árbol del temple, Sus ramas firmes y sólidas, resisten la tempestad y violencia. Brilla el sol de la victoria, iluminando a la persona paciente, Y al final del tortuoso camino, se encuentra la resistencia.
In the silence of waiting, the patient soul persists, Enduring the weight of anguish, relentless and diligent. An invisible and silent pain, the torture of the mind, The claws of time scratching my skin, lingering tolerance.
The daily and constant struggle, in an impatient world, Where time slides, without mercy, like a snake. Adrift in the ocean, of impending uncertainty, The patient person, a lonely and brave hero.
And with each tick tock of the clock, the torture worsens, Like a sharp object, threatening with its haste. But the patient person, in his infinite wisdom, Learn to embrace pain, transforming it into a smile.
Because deep down, patience is urgent, The fruit of waiting is worth more than a thousand offenses. And although pain and torture fill existence, The patient's strength becomes his essence.
Thus, in the garden of life, the tree of temperance grows, Its firm and solid branches resist storms and violence. The sun of victory shines, illuminating the patient person, And at the end of the tortuous path, there is resistance.
El amor y el resentimiento compartían habitación en la zona de reposo del área de cuidados intensivos de una clínica. Ambos estaban siguiendo un tratamiento de quimioterapia intensivo, con la finalidad de salvarles la vida. Al resentimiento le había tocado la cama cerca a la puerta mientras el amor reposaba en la cama cerca a la ventana.
Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor:
¿Que ves por la ventana? Solo llego a sentir una pequeña brisa que llega hasta mí.
Veo un parque inmenso, lleno de hermosas flores y pequeños árboles. El arbusto decorado en forma de corazón y al centro una pequeña pileta donde algunas parejas se sientan conversar y darse uno que otro tierno beso.
¿Todo eso ves? «preguntó el resentimiento»
¡Sí! Y no me lo vas a creer, pero el parque es mas hermoso cuando le caen los rayos del sol, tanto asi que vienen cisnes a posarse en la pileta y llegan niños a jugar, corriendo y saltando por doquier con sus padres.
¿En serio ves eso? «volvió a cuestionarlo el resentimiento»
Asi es. Qué hermosa vista. Se puede ver a las personas felices y sonrientes, llenos de alegría y con muchas ganas de vivir.
No había día en el que esta conversación no se repitiera. Todos los días el resentimiento le preguntaba al amor sobre las cosas que él veía a través de esa ventana.
Hasta que un día el resentimiento empezó a llenarse de enojo. Él también quería ver esas maravillas que el amor le describía con tanta euforia. Y en ese momento se empezó a cuestionar:
¿Por qué estoy postrado aquí y no allá? ¿Por qué no me pudieron poner en esa cama? ¿Qué tiene el amor que no tenga yo?
Conforme pasaban los días, los celos y pensamientos negativos del resentimiento se hacían mas fuerte, su semblante se mostraba disconforme, ansioso y molesto. Ya no quería hablar con el amor ni preguntarle sobre lo que veía a través de esa ventana. Sus sentimientos de una sana curiosidad se habían convertido en una profunda amargura hacia lo que él creía era un beneficio para su compañero.
Días mas tarde, el ambiente en la habitación se mantenía tenso y el amor no dejaba de toser, de sentirse enfermo cada día más. La quimioterapia no hacia el mismo efecto en él. Sus análisis mostraban resultados negativos. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el amor seguía empeorando y su vida iba decreciendo hasta que, en un fatídico día, muere. Algunos doctores pensaron que tal vez fue un virus intrahospitalario. ¿Qué se yo?
El resentimiento se encontraba solo en la habitación, ya no tenia nadie con quien conversar que no fuera del cuerpo médico. Y, en ese momento, se le ocurrió que era una buena idea solicitar su cambio de cama. Pasar a la zona cerca a la ventana. Los médicos no tuvieron problema, parecía una solicitud loable para alguien que está atravesando una quimio. Asi que aceptaron.
Cuando el resentimiento pudo echarse en la nueva cama cerca a la ventana y al fin ver las maravillas que tanto le había narrado el amor. Se topó con que frente a la ventana había una muralla de ladrillos. Ni parque, ni flores, ni cisnes en piletas, no había parejas besándose y sonriendo ni niños jugando con sus padres.
El amor había estado hablándole de imágenes bellas que salían de su mente. Probablemente con la intención de que el resentimiento se sintiera mejor, animarlo y darle fuerzas para vivir. De esa manera, podrían superar este tratamiento y salir juntos del hospital. El amor solo pensó en darle ánimos, pero el resentimiento se llenó de envidia, empezó a creer que el otro era más afortunado que él y lleno su corazón de celos e ira.
Moraleja de esta historia: No cargues con cosas que puedes habértelas creado en tu mente o que pueden ser simples sucesos del destino, incontrolables, si eso va matando lentamente tu ánimo, tu amor. Tal vez no sepas el tremendo trabajo que tu amor está haciendo en ti para sanarte.
Extracto parafraseada del mensaje: Acuérdate de Perdonar.
En días como hoy
soñábamos con el mañana
reíamos con nuestro niño
jugábamos a construir una casa.
En tardes como esta
el sol nos alegraba los almuerzos
uno lavaba y el otro secaba,
veíamos juntos el noticiero.
En noches como aquellas
conversábamos hasta dormirnos
me abrazabas tiernamente,
mientras te besaba con pasión.
En un día como hoy
no cesaron las peleas
tu brújula cambio su dirección
tus prioridades fueron otras
y tu mente se abrumó.
En tardes como esta
dejaste de necesitarme
me viste como un banco
tus padres como chofer
y tu jefe como un fiasco.
En una noche como hoy
al borde de mi cama
solo oigo mis lamentos
en un hogar abandonado
recordé que no te comprendo,
qué nunca entendí
cómo tu religión
pudo dejarnos morir.
En días como hoy
veo la diferencia entre actuar y decir
las pocas ganas de aprender
confundir el cambiar con mejorar
y la confusión de tu querer.
En una noche como hoy
soy amante de mi soledad
compañero de mi tristeza
y retratista de mi memoria.
Gracias
Y Adiós.