La Realidad Egoísta (6)

La Realidad Egoísta (6)
  • ¡Hasta cuándo vas a seguir con este sueño estúpido! ¡No ves, que los pesos no nos alcanzan! ¡Estoy cansada de esto! No voy a pasarme la vida lavando platos y vasos – gritaba la madre mientras el hijo mayor veía con temor la expresión en su rostro.
  • ¿¡Por qué hablas asi!? ¡Siempre me tratas igual! – responde el esposo.
  • Tenemos dos hijos, tenemos que pagar la luz, el agua y el teléfono. ¿No te das cuenta? – continuó enfurecida la esposa.
  • Estoy haciendo lo mejor que puedo, también me canso, pero sigo trabajando por ellos. – respondió.
  • ¡No es por ellos, idiota! Quieres algo grande para este café ¡Eso no va a suceder aquí! ¡Estoy cansada de verte siempre con la misma «candaleta»! Podríamos estar en un mejor lugar, teniendo mejores cosas para nosotros y para los niños.
  • Todo va a estar bien, yo te voy a proteger.
  • No quiero seguir asi. – indicó la esposa.
  • ¡Quiero otra vida! – prosiguió.
  • ¡¿Qué quieres hacer?! – preguntó el esposo.
  • Voy a volver, con más fuerza a trabajar, pero ahorraré una parte. En este país no pienso quedarme. Quiero vivir en una casa grande, hermosa, lujosa. Tener una habitación inmensa, jardín, un closet inmenso con mucha ropa, una cochera con uno o dos carros lujosos. Quiero la vida que merecemos. Ve tú, si decides acompañarme en esto o si te vas yendo a un departamento pequeño o a casa de tus padres. Yo me voy, y lo voy a lograr. – con gran determinación en sus ojos y apretando los dientes dijo estas últimas palabras a su esposo.
  • Llegó la hora en que sea un medio de sus deseos. Hoy dejé de tener opinión y voto en esta casa. Soy un objeto más. – pensó el esposo, pero no dijo lo que pensaba.
  •  Ok, vamos por ello. – Fueron las palabras que él soltó.

Divorcio

Divorcio
En días como hoy
soñábamos con el mañana
reíamos con nuestro niño
jugábamos a construir una casa.

En tardes como esta
el sol nos alegraba los almuerzos
uno lavaba y el otro secaba,
veíamos juntos el noticiero.

En noches como aquellas
conversábamos hasta dormirnos
me abrazabas tiernamente,
mientras te besaba con pasión.

En un día como hoy
no cesaron las peleas
tu brújula cambio su dirección
tus prioridades fueron otras
y tu mente se abrumó.

En tardes como esta
dejaste de necesitarme
me viste como un banco
tus padres como chofer
y tu jefe como un fiasco.

En una noche como hoy
al borde de mi cama
solo oigo mis lamentos
en un hogar abandonado
recordé que no te comprendo,
qué nunca entendí
cómo tu religión 
pudo dejarnos morir.

En días como hoy 
veo la diferencia entre actuar y decir
las pocas ganas de aprender
confundir el cambiar con mejorar
y la confusión de tu querer.

En una noche como hoy
soy amante de mi soledad
compañero de mi tristeza
y retratista de mi memoria.

Gracias
Y Adiós.

Por qué te estremeces alma mía.

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Por qué te estremeces alma mía.
Qué te lleva a sentirte así.
Por qué dejas que ella toque a tu puerta.
Qué impide que seas feliz.
Por qué ignoras tus sentimientos.
Qué contrae tu corazón.
Por qué duele tanto lo abstracto.
Qué es lo que no controla la razón.

Por qué te estremeces alma mía.
De qué estás arrepentido.
Por qué las luces se apagan.
De qué estás adolorido.
Por qué mi mente no repara.
De qué carece mi imaginación.
Por qué mis ojos ya no brillan.
De qué me abstengo sin compasión.

Por qué te estremeces alma mía.
Cuál ha sido el error.
Quién te ha llamado.
Por qué se nubla tu percepción.
Dónde perdiste la esperanza.
Quién rompió tu corazón.
Por qué ahogaste tus expectativas.
Cómo murió tu pasión.

Por qué te estremeces alma mía.
Quién te salvará de este momento.
Qué habita en tu interior.
Por qué perdiste tus sentimientos.
Cuándo es que todo esto inició.

Porque te estremeces alma mía.
¡No renuncies, no hay razón!
Busca la felicidad aunque no lo pidas.
Busca siempre el perdón.

No te estremezcas alma mía.
No pierdas el sabor.
Todavía puedes. 
Vivir con amor.