Hubo un tiempo en que tu piel,
era un mapa que recorría sin perderme,
un idioma que hablábamos sin palabras,
un fuego que nos quemaba sin cenizas.
Pero algo se quebró.
No fue un golpe, sino un silencio,
un dejar caer los detalles,
un olvidar cómo se enciende,
lo que antes solo ardía.
Ya no busco en tus ojos,
esa chispa que me devoraba.
Ya no siento en tus manos,
el deseo que las movía.
Ahora es rutina,
un eco vacío,
un simulacro de lo que fue.
¿Cuándo dejaste de querer?
¿Cuándo dejé de importarte?
Ya no eres tú,
ya no soy yo,
y esto que hacemos
ya no es arte.