La Realidad Egoísta (2)

  • ¡Ves! Te dije que era fácil —se pronunció Manuel, susurrando.
  • ¡Cállate, idiota! Yo soy el que está intentando hacerlo sin que este carro grite —le respondió Esaú.
  • Uuuuuuuuuu –se mofaban los alumnos.
  • ¿Que paso? ¿Que hizo? jajaja ¿Lo van a votar por pobre? -murmuraban los crueles alumnos.
  • ¿Es usted el Sr. García? –preguntó el comandante.  
  • Si –respondió suave y nerviosamente José mientras permanecía incrédulo ante la situación.
  • ¡Acompáñeme de inmediato a la comisaría! Tenemos a su hermano y quisiera decirles un par de cosas a los dos. Miró suspicazmente a la joven y agraciada secretaría académica y dijo: Con el permiso de la señorita, pasando saliva, no me atrevo a decir esto delante de una dama.
  • ¡Andando! – exclamó el comandante de la comisaría número diecisiete de la región sur de Matanzas.   
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Esclavo

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Cansado estoy de padecerte

Agotado de vivir en la misma sintonía

Duermo intranquilo de noche

Trabajo sin descanso de día

Pero tú, no lo comprendes.


En cuna de oro no nací

Ni de cristal es mi generación

Solo sé que esforzadamente se debe vivir

Pero tú, no ves mi desesperación.


Agobiado estoy por tus decisiones

Abrumado me encuentro de aguantarte

Y es que no piensas en equipo con tus acciones

Pero tú, no eres una persona amable.


A través de estas palabras me describo

Y escribo muerto tus errores

Pago un alto precio por tus castigos

Tortura a mi vida son tus conclusiones.


Todos dirán ¡qué triste es este chico!

Cómo escribe tan aburrida y melancólicamente sus emociones

No saben que tu veneno ha dañado mi mente

No saben que tú, eres la causa de mis oraciones.



Como cualquiera quiero ser feliz

¿Tú también lo quieres?

Pero vacío es nuestro cuerpo

Oscuro como el espacio nuestro desdén 

Que todavía no entiendo por qué sigo aquí

Que todavía no entiendo por qué sigo viviendo, 

A tu merced.

Preguntas sin respuesta. (Parte II)

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Lima, 15 de noviembre de 1987

¿Como entretienes a un hombre que está aburrido?

Como todos los días manejo en mi Ford Escape hacia mi trabajo. Soy como el preso que sale de su celda para ir a una mas grande para almorzar, luego regresa a su celda más pequeña, por cierto, y a dormir para repetir, las mismas acciones del día anterior.

Soy un proveedor de servicios y atiendo desde un teléfono las diez horas al día, sino son doce, que me corresponden, las llamadas de los miles de clientes que: se quejan, no aprendieron u odian mis servicios, pero no se atreven a irse por que no hay otro mejor en el mercado. «Que soberbia de mi parte».

¡Madre mía! y es que este ciudadano siempre quiere más de lo que podemos darle y no es que no podamos mejorar, el problema es que no mejoramos a la velocidad que ellos quieren.

Que repetitivo y aburrido es este trabajo. Oír y hablar, hablar y escuchar, escuchar y comentar. Sonreír; pero por dentro morir.

¿Como cambias de un cliente su toxicidad?

Llego en la noche cansado a cenar a mi hogar, pero me olvido que mi esposa no suele cocinar. Mi hijo subiendo y bajando, saltando y queriendo volar. Para él la casa es un gran parque de diversiones, lleno de: camas elásticas, piscinas de pelotas, muros para escalar y juegos mecánicos. ¡Que envidia!, no poder ver el mundo como él lo ve. Aunque su madre me pida que lo controle, esto es algo que no se puede controlar. Si tuviera la energía suficiente me quitaría los zapatos, mandaría a todos a la mierda y saltaría junto a él en ese mueble verde y desteñido en casa de mis suegros. Trataría de no pensar, solo actuar, solo jugar. Creer en ese mundo de fantasía que solo en el cerebro de mi hijo habita, pero la ansiedad en mi puede más.

Aunque a veces deba renegar, él me muestra esa sonrisa que me ata de manos y pienso «por lo menos, en esta casa, hay alguien feliz»

¿Como disciplinas a alguien con habilidades especiales?

Donde quedaron esos años en los que éramos ella y yo. Salíamos a comer, a bailar, a comer otra vez y a comernos sin pensar. Donde quedaron los valores que nos hicieron darnos el sí, frente a ese cura mojigato, pervertido, chismoso y metiche. En esa iglesia hermosa, donde recordaba, cuando entraba, que la esperanza es lo último que se pierde y que hubo alguien que dio su vida para que estos cinco billones de habitantes en el mundo, sino es en el universo, fueran felices.

Pero la vida, es mas que confiar sin actuar objetivamente. La vida, al final de todo, matemática es. Y en base a ella es que las decisiones se deben tomar. No podría sobrevivir sin saber sumar, restar, multiplicar y dividir.

¿Como recuperar tus sueños?

Leo el periódico cada mañana y veo como las empresas de capital extranjero se van del país, las reemplazamos por empresas nacionales. Sino eres alguien con estudios en el extranjero, no tendrás ni la menor idea de como hacer empresa en este país. «Muchas gracias presidente». A tiempo saqué mi carnet de la estrella, su partido político, para tener preferencia en los mercados y las tiendas y poder llevar comida a mi hijo y mi esposa antes de que se agote. Aunque siempre me pregunto:

¿Cómo estarán mis papás?

¿Dónde estará mi verdadero papá?

Cómo no pensar en ti.

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Cómo no pensar en ti 
si me salvaste la vida tantas veces.

Cada lágrima soltada, 
cada regaño frustrado, 
cada dolor manifestado,
cada sonrisa robada, 
cada alegría otorgada, 
cada risa convertida en carcajada y 
cada "te amo" en las mañanas.

La vida no está hecha para débiles. 
Hay muchos endebles obligados a vivirla. 
Muchos indecisos valientes. 
Y muchos tenaces suicidas.

No soy de los indecisos ni de los tenaces. 
Solo alguien que sobrevive.

Pero cada momento que paso contigo, 
mi vida sufre menos.
No pienso en castigos,
no castigo mis pensamientos,
solo pienso en abrazarte.

Siempre me haces recordar.
Pensar o reflexionar.

Si debo elegir entre la tristeza y la paz.
¡Te elijo a ti! 
Porque al medio estás.
¡Y aún así! 
Nunca te vas.

La balanza se puede inclinar.
Pero tú siempre ahí vas a estar.

Y es que pensar en ti y ensombrecerse
es imposible.

Cómo no pensar en ti
Si, tantas veces, me salvaste la vida.

14 de Noviembre al medio dia.

14 de Noviembre al medio dia.

12:08

Veintidós minutos separaban al novio de abandonar su estado actual para entregar su vida a la mujer que siempre amó. Angustiado y ansioso. Nervioso hasta los huesos. El novio se encontraba esperando a la puerta de la iglesia sin poder entrar debido a su maniática puntualidad y perfeccionismo. «Y pensar que lo practiqué en mi mente miles de veces» – replicó el novio. Él sentía cómo el sol calentaba con fuerza y las gotas de sudor empezaban a sentirse en su frente. «¿En qué momento llegará?», era la única pregunta que rondaba su cabeza. Lo perseguía, le insistía, lo torturaba lentamente mientras veía como las filas de la parroquia se iban llenando de invitados. Algunos conocidos, otros olvidados y otros por conocer. No podía creer el día que estaba por vivir.

12:13

Mientras conversaba con el padrino de bodas a las afueras de la iglesia. Su reloj mostraba cómo los minutos corrían apresuradamente y sin parar, por lo que su cabeza no dejaba de retumbar la misma pregunta: «¿En qué momento llegará?». Se preguntó varias veces si todo estaba bien desde el otro lado.

Si la novia pudo salir sin problemas del hotel. Si la maquillista había demorado. Si el vestido no había sufrido ningún accidente. Si el coche había llegado y la estaba esperando.

Su gran enemiga, la mente, no dejaba de darle más de un millón de opciones en las que este día podría salir mal. «¿Y si, se arrepintió?» – Siempre estuvo rondando esa pregunta en su cabeza. Aun así, solo podía esperar.

12:20

«¿Debo hacer algo?» – pensaba el novio cada 5 segundos. Caminando en la acera cerca al estacionamiento, él recordaba en retrospectiva todo lo que tuvo que pasar para llegar a ese día.

«Me criaron en una Lima anacrónica de pensamiento, donde la cultura de nuestros padres y abuelos invita a los hombres a satanizar el matrimonio, avalar la promiscuidad y buscar como fin último el dinero con el fin de gastarlo en banalidades. Carpe Diem.» – pensaba el novio. «Y si fui criado de esa manera, por qué estoy apunto de hacer esto» – se preguntó.

12:24

La futura esposa llamó al novio exasperada. «¡La limosina no me va a llevar!» – exclamó. «Dice que no hemos cancelado lo acordado» – continuó la novia. En ese momento el novio la tranquilizó, le dijo que todo estaría bien y que se comunicaría con la asistente de bodas.

Ante estas situaciones, los hombres solo sabemos decir «No te preocupes mi amor».

Rápidamente marcó el número de la asistente y del conductor de la limosina, pero nadie le contestaba. La desesperación poco a poco lo iba ahorcando y los zapatos se llenaban de plomo. ¿Qué podia hacer en una situación así? El tiempo jugaba en el equipo contrario.

12:26

«En esta Lima culturalmente incorrecta, sin culpar a nadie, ¡Podemos romper paradigmas!» – exclamó en su mente. «Siempre pensé que un sueño es solo una meta con fecha de realización» – reflexionó el novio. «Y en esta ocasión, la fecha había llegado» – continuó. Su meta era casarse y casarse con ella. Formar una familia. «No es que el dinero no sea importante» – pensó. «¿Pero? de qué me serviría, sino puedo gastarlo con la persona que amo – reflexionó». «La diferencia entre un gasto y una inversión es que cuando inviertes en algo es porque tendrás una retribución, una ganancia. Y no había mayor ganancia que ver su sonrisa, que construir literalmente un hogar. Sea de 10 o de 70 metros cuadrados. Ya sea en la laguna o en los barracones. Mi retribución era verla a ella. Y por la módica cantidad de invertir mi vida entera» – acentuó.

12:28

Con los nervios de punta, el novio recibió una llamada. «¡Estoy llegando!» – exclamó la novia. «el conductor revisó su estado de cuenta y reconoció que había cometido un error» – comentó la novia. En ese momento el novio sentía como el alma regresaba a su cuerpo, su sangre volvía a recorrer su sistema circulatorio y sus pulmones se llenaban de aire para exhalar un fuerte suspiro. Ahora sí, solo quedaba esperar.

12:30

«Tras esta breve reflexión entendí por qué es tan difícil casarse. No todos pueden tener una visión holística de las cosas y entender la trascendencia de esta decisión. El amor no es un sentimiento, una emoción fugaz. Es una decisión, un compromiso» – reflexionó por ultima vez.

Ese día el novio nos enseño que cuando se toma esa decisión debes visualizarte 30, 60 o 80 años en el futuro.  Porque las decisiones trascendentes quiebran las palabras del sacerdote que dicen: «hasta que la muerte los separe». Las decisiones trascendentes perdurarán en todos los que vivieron con ellos ese día y por siempre serán testigos de la ganancia o perdida de sus inversiones.

12:31

Él había entrado hace un minuto acompañado de la mujer que le enseño a amar sin condición.

Ella estaba en la puerta acompañada del hombre que le enseño que no hay límites para sus sueños.

Él estaba muy emocionado.

Ella estaba muy emocionada.

Él lloró.