Nos sentamos en extremos, de una mesa de madera vieja, tú con tus silencios, yo con mis tormentas de palabras que nunca dicen lo que deben, de gestos que olvidaron ser caricia.
Te señalo cada grieta en tu armadura —lo hago sin pensar, como un vicio— pero cuando ganas, cuando brillas, mi lengua se vuelve un nudo, mi aplauso duerme en un cajón sin llave, sabiendo que debí abrirlo.
Tampoco tú, sabes leer mis batallas, las guerras pequeñas que libro cada día, solo para traerte un poco de calma. No veo el peso de tu ofrenda, como tú no ves el peso de la mía.
Y es curioso: lo que para mí es montaña, para ti es llanura. Lo que tú cargas como un mundo, yo lo rozo sin darme cuenta.
Así seguimos, dos torpes e inmaduros, llevando libros distintos: tú anotas mis ausencias, yo subrayo tus olvidos. Ninguno suma lo que el otro ha dado. Ninguno suma el sacrificio otorgado.
Quizás el amor sea esto también: un antiguo trueque fallido, donde cada quien valora con balanzas desniveladas, con monedas que el otro no acepta.
Y mientras nos insultamos sin vernos, seguimos sentados en la misma mesa, sin saber que los dos valemos, pero no sabemos, lo que el otro pesa.
Pienso en ti con rabia seca, mientras gastas tu tiempo en otro, mientras le dedicas sonrisas, las que nunca me regalas.
Yo soy la copa vacía sobre tu mesa olvidada, el vino derramado que disfrutas con descaro.
¡Qué fácil es para el mundo darte todo lo que anhelas, mientras yo, con mis preguntas, aprendo a roer silencios!
Y no es el amor lo que duele, sino ser la sombra absurda de un hombre que ni siquiera sabe, que lo es todo en tu mente.
¿Cuándo dejaré de ser el refrán que no repites, la canción que no terminas, el puente que nunca cruzas?
Quemaré tu nombre en verso, lo escupiré en cada estrofa, pero al final de la noche, sé que volveré a buscarte, con tristeza en los ojos.
I think of you with dry rage, while you waste your time on someone else, while you give them smiles, the ones you never give me.
I am the empty glass on your forgotten table, the spilled wine that you shamelessly enjoy.
How easy it is for the world to give you everything you long for, while I, with my questions, learn to gnaw at silences!
And it's not love that hurts, but being the absurd shadow of a man who doesn't even know, who is everything in your mind.
When will I stop being the proverb you don't repeat, the song you don't finish, the bridge you never cross?
I will burn your name in verse, I will spit it out in each stanza, but at the end of the night, I know I will come back for you, with sadness in my eyes.
En la penumbra de un corazón herido,
donde el eco del amor se ha perdido,
se teje un poema de sombras frías,
un canto mudo de melancolías.
En el jardín que una vez floreció,
las rosas marchitas, el alma lloró.
Susurros de ausencia, suspiros mudos,
en el desamor se esculpen murmullos.
En cada rincón, lágrimas caídas,
testigos mudos de noches perdidas.
Las promesas, ahora, son ecos lejanos,
como versos tristes, en libros quemados.
Se desvanecen los sueños compartidos,
como hojas secas en otoños perdidos.
El amor, que antes era un sol brillante,
se eclipsa en la noche de un triste amante.
Las palabras se convierten en espinas,
clavadas en el alma, dolor que domina.
En el rincón más oscuro del desencanto,
se esconde un poema, un lamento quebranto.
Pero entre las sombras, nace la fortaleza,
un renacer tras la tristeza.
El desamor, cruel maestro de lecciones,
prepara el corazón para nuevas canciones.
Aunque el presente sea un invierno frío,
en el alma germina un nuevo rocío.
El desamor, como el viento que zarandea,
prepara el terreno en nuevas veredas.
In the darkness of a wounded heart,
where the echo of love has been lost,
a poem of cold shadows is woven,
a silent song of melancholy.
In the garden that once bloomed,
the roses withered, the soul cried.
Whispers of absence, silent sighs,
In heartbreak murmurs are sculpted.
In every corner, fallen tears,
silent witnesses of lost nights.
The promises now are distant echoes,
like sad verses, in burned books.
Shared dreams fade,
like dry leaves in lost autumns.
Love, which was once a bright sun,
It is eclipsed in the night of a sad lover.
Words turn into thorns,
nailed to the soul, pain that dominates.
In the darkest corner of disenchantment,
a poem is hidden, a broken lament.
But among the shadows, strength is born,
a rebirth after sadness.
Heartbreak, cruel lesson teacher,
prepares the heart for new songs.
Although the present is a cold winter,
A new dew germinates in the soul.
Heartbreak, like the wind that shakes,
prepares the ground for new paths.