Si la ves

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Si la ves
recuérdale como era

Como nuestras sonrisas se miraban
nuestras ideas convergían
y nuestras metas se entrelazaban.

Si alguna vez hablas con ella,
preguntale si me amó.

Si se olvidó de aquel día 
cuando la hice llorar.
Si recordó ese día 
cuando me abandonó.

Si con ella te tomas un café
consultale si leyó ese libro
que alguna vez le regalé
y qué le pareció.

Si la lúcuma sigue siendo su sabor favorito 
si fue a la playa este verano
si sigue comiendo mucho o se está cuidando.

Si hablas con ella por teléfono 
enseñale 
que aquí en mi casa 
su vestido dejó, 
su collar y sus aretes cuelgan sobre mi repisa
que clavé ese día cuando me la obsequió.

Nuestra foto me observa a mis espaldas
acosándome intensamente.

Me pregunta si aún recuerda
que no importaba el lugar al que me fuera, 
donde esté o donde estuviera.

Mi compromiso era mi palabra
mi palabra era mi estandarte
mi estandarte eran mis valores
los valores de mi decisión inquebrantable
decisión que nunca iba a cambiar,
siempre la iba a amar.
  
Pero, 
su egoísmo no la dejó ver.
su ansiedad pudo más.

Cómo no pensar en ti.

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Cómo no pensar en ti 
si me salvaste la vida tantas veces.

Cada lágrima soltada, 
cada regaño frustrado, 
cada dolor manifestado,
cada sonrisa robada, 
cada alegría otorgada, 
cada risa convertida en carcajada y 
cada "te amo" en las mañanas.

La vida no está hecha para débiles. 
Hay muchos endebles obligados a vivirla. 
Muchos indecisos valientes. 
Y muchos tenaces suicidas.

No soy de los indecisos ni de los tenaces. 
Solo alguien que sobrevive.

Pero cada momento que paso contigo, 
mi vida sufre menos.
No pienso en castigos,
no castigo mis pensamientos,
solo pienso en abrazarte.

Siempre me haces recordar.
Pensar o reflexionar.

Si debo elegir entre la tristeza y la paz.
¡Te elijo a ti! 
Porque al medio estás.
¡Y aún así! 
Nunca te vas.

La balanza se puede inclinar.
Pero tú siempre ahí vas a estar.

Y es que pensar en ti y ensombrecerse
es imposible.

Cómo no pensar en ti
Si, tantas veces, me salvaste la vida.

14 de Noviembre al medio dia.

14 de Noviembre al medio dia.

12:08

Veintidós minutos separaban al novio de abandonar su estado actual para entregar su vida a la mujer que siempre amó. Angustiado y ansioso. Nervioso hasta los huesos. El novio se encontraba esperando a la puerta de la iglesia sin poder entrar debido a su maniática puntualidad y perfeccionismo. «Y pensar que lo practiqué en mi mente miles de veces» – replicó el novio. Él sentía cómo el sol calentaba con fuerza y las gotas de sudor empezaban a sentirse en su frente. «¿En qué momento llegará?», era la única pregunta que rondaba su cabeza. Lo perseguía, le insistía, lo torturaba lentamente mientras veía como las filas de la parroquia se iban llenando de invitados. Algunos conocidos, otros olvidados y otros por conocer. No podía creer el día que estaba por vivir.

12:13

Mientras conversaba con el padrino de bodas a las afueras de la iglesia. Su reloj mostraba cómo los minutos corrían apresuradamente y sin parar, por lo que su cabeza no dejaba de retumbar la misma pregunta: «¿En qué momento llegará?». Se preguntó varias veces si todo estaba bien desde el otro lado.

Si la novia pudo salir sin problemas del hotel. Si la maquillista había demorado. Si el vestido no había sufrido ningún accidente. Si el coche había llegado y la estaba esperando.

Su gran enemiga, la mente, no dejaba de darle más de un millón de opciones en las que este día podría salir mal. «¿Y si, se arrepintió?» – Siempre estuvo rondando esa pregunta en su cabeza. Aun así, solo podía esperar.

12:20

«¿Debo hacer algo?» – pensaba el novio cada 5 segundos. Caminando en la acera cerca al estacionamiento, él recordaba en retrospectiva todo lo que tuvo que pasar para llegar a ese día.

«Me criaron en una Lima anacrónica de pensamiento, donde la cultura de nuestros padres y abuelos invita a los hombres a satanizar el matrimonio, avalar la promiscuidad y buscar como fin último el dinero con el fin de gastarlo en banalidades. Carpe Diem.» – pensaba el novio. «Y si fui criado de esa manera, por qué estoy apunto de hacer esto» – se preguntó.

12:24

La futura esposa llamó al novio exasperada. «¡La limosina no me va a llevar!» – exclamó. «Dice que no hemos cancelado lo acordado» – continuó la novia. En ese momento el novio la tranquilizó, le dijo que todo estaría bien y que se comunicaría con la asistente de bodas.

Ante estas situaciones, los hombres solo sabemos decir «No te preocupes mi amor».

Rápidamente marcó el número de la asistente y del conductor de la limosina, pero nadie le contestaba. La desesperación poco a poco lo iba ahorcando y los zapatos se llenaban de plomo. ¿Qué podia hacer en una situación así? El tiempo jugaba en el equipo contrario.

12:26

«En esta Lima culturalmente incorrecta, sin culpar a nadie, ¡Podemos romper paradigmas!» – exclamó en su mente. «Siempre pensé que un sueño es solo una meta con fecha de realización» – reflexionó el novio. «Y en esta ocasión, la fecha había llegado» – continuó. Su meta era casarse y casarse con ella. Formar una familia. «No es que el dinero no sea importante» – pensó. «¿Pero? de qué me serviría, sino puedo gastarlo con la persona que amo – reflexionó». «La diferencia entre un gasto y una inversión es que cuando inviertes en algo es porque tendrás una retribución, una ganancia. Y no había mayor ganancia que ver su sonrisa, que construir literalmente un hogar. Sea de 10 o de 70 metros cuadrados. Ya sea en la laguna o en los barracones. Mi retribución era verla a ella. Y por la módica cantidad de invertir mi vida entera» – acentuó.

12:28

Con los nervios de punta, el novio recibió una llamada. «¡Estoy llegando!» – exclamó la novia. «el conductor revisó su estado de cuenta y reconoció que había cometido un error» – comentó la novia. En ese momento el novio sentía como el alma regresaba a su cuerpo, su sangre volvía a recorrer su sistema circulatorio y sus pulmones se llenaban de aire para exhalar un fuerte suspiro. Ahora sí, solo quedaba esperar.

12:30

«Tras esta breve reflexión entendí por qué es tan difícil casarse. No todos pueden tener una visión holística de las cosas y entender la trascendencia de esta decisión. El amor no es un sentimiento, una emoción fugaz. Es una decisión, un compromiso» – reflexionó por ultima vez.

Ese día el novio nos enseño que cuando se toma esa decisión debes visualizarte 30, 60 o 80 años en el futuro.  Porque las decisiones trascendentes quiebran las palabras del sacerdote que dicen: «hasta que la muerte los separe». Las decisiones trascendentes perdurarán en todos los que vivieron con ellos ese día y por siempre serán testigos de la ganancia o perdida de sus inversiones.

12:31

Él había entrado hace un minuto acompañado de la mujer que le enseño a amar sin condición.

Ella estaba en la puerta acompañada del hombre que le enseño que no hay límites para sus sueños.

Él estaba muy emocionado.

Ella estaba muy emocionada.

Él lloró.

Sueño

¡Qué dolor mi cuerpo siente!
¡Cuándo nuestra cama fría está!
Mente fría y pecho ardiente.
Hipnos ya te vino a secuestrar.
Te aparta de mi lado sin vergüenza.
Yo respondo: ¿A qué vienes, tú acá?
Él me dice: Fue larga la espera. 
Pero las reinas; mi don, han de esperar.
Fatiga y cansancio son mis aliados.
Pues las he mandado a tu mente apaciguar.
Y es que bella emperatriz, tienes a tu lado. 
Por lo que mi labor, no debe aguardar.
¡Espera unos minutos te lo imploro!
Tengo tantas cosas que narrar.
Días útiles, aventuras intrépidas y cuentos asombrosos.
De una vida interesante.
Que solo a ella, quiero contar.
Días crueles de trabajo.
Noches infames de descanso.
Horas corta y minutos largos.
La vida no es vida si no, se las puedo expresar.
El dios griego replica:
Conmigo ya has hablado.
Nunca comenté tus experiencias.
Pero observé tus fantasías.

No me tientes a tertulias.
Es la hora y no debo parar.
Es momento de que a tu amada te unas.
Y a través de letargos.
Te vea.
Te ioga.
Riamos.
¡Tomemos un vino!
Y en abstracciones me pueda comunicar.
¡Es tiempo! me dice Somnus.
Tu princesa ha de descansar.
Vamos juntos, que nuestro enemigo es cronos.
Vamos juntos, que ella no debe aguardar.

¡Qué dificil es amarte!

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No tengo tiempo, ni un minuto que perder.
Porque el tiempo condena y deja perecer.
Al hombre que no trabaja, que no justifica su existencia.

Y es que ser hombre es ser nada, aunque queramos hacerlo todo.
Pero en estos tiempos ya no se espera.
Al hombre que solo quiere, "Vivir a su modo".

¡Que difícil es amarte!
Cuando aun queriendo besarte.
No soporte vivir contigo.

Tus manías, tus caprichos.
Tus pensamientos y tus vicios.
No me permiten estar a la altura.

Tal vez yo sea el loco.
Y tú, el reflejo de una realidad pura.
De un mundo normalizado y ansioso.
Donde el caos es el oxígeno. 
¿Y el Orden?; solo un antojo.

Te amo y me amas.
Pero nuestras decisiones no van de acuerdo.
Solo uno calla y el otro habla.
Porque de esa manera estamos hechos.

Y es que los dos en ira, con mucho fuego.
Somos como un incendio.
Peligroso, descontrolado, impredecible, ¡Increíble!
Nos hacemos daño de manera ineludible.
Por eso es mejor callarnos.

¡Que difícil es amarte!
Cuando nuestros horarios no coinciden.
Nuestras costumbres nos aturden.
Y nuestra forma de ver la vida nos confunde.

¡Que difícil es amarte!
Incluso para mí es difícil escribir este poema.
Pero de alguna manera tengo que votar la pena.
De no poder verte esta tarde.

Espero algún día entiendas.
Que el amor no es solo hablar de un "Te Quiero".
Si no las acciones y los hechos.
Que nos hacen vivir serenos.

Que difícil es querer hacer una vida a tu lado.
Cuando lo interno y externo.
No nos permite construir nuestro mundo.

Espero lo entiendas. 
Aunque parezca un absurdo.

¡Te quiero!