Calor abunda,
sobre mi cabeza amarilla.
Herramientas en mano,
como hierba a la pampa.
No hay tiempo para el descanso,
No hay descanso para mi pago.
Cargando desmonte,
encajando ladrillos,
como si de un "Lego" se tratara.
Preparando la tierra y el cemento,
o reparando maquinas
mis energías no acaban.
Construyo puentes,
siembro caminos.
Infraestructura llevo,
a desiertos sin nada.
Y es que en la mina más profunda
o en el edificio más alto
obreros de pura sangre,
no tienen miedo al desgano.
La necesidad mata el hambre,
mi urgencia es la obra
.
Llevar comida a mi familia,
salud y bienestar.
¡Alimento a la olla!
La ciudad me agradece,
también me desprecia.
En el tercer mundo las leyes perecen,
no se respetan.
Hombres de terno y corbata
vienen y compran,
me dicen: trabaja feliz,
pero a la vez, mi capataz me ahorca
.
¡Adelante Hermanos!
Cimientos ponemos a una ciudad,
barrios pobres o urbes bonitas,
parques, casas y empresas
es el regalo a mis manos callosas.
¡Sigamos Adelante!
¡No nos quejemos!
Pues las oportunidades se agotan,
y los obreros tozudos,
nacimos creando obras.
Esperamos se formen los cimientos de esta ciudad,
pueblo campesino o residencial principal.
Quiero ver niños jugando
,
quiero un futuro sembrar.
Creo que un día el gobierno
a buenas manos ha de llegar.
Poder ver que las leyes mejoran
que mi familia tiene una mejor calidad,
gracias a ese niño instruido
que en mis obras yo veo jugar.
Sus padres le enseñan
que no hace falta estudios superiores.
Respetar es su mejor contribución,
Pensar en todas las clases
son sus mejores valores.
El beneficio de un buen gobierno
no es enriquecer a un grupo de la sociedad
sino es darle a todos
una oportunidad de crecer,
de poderse superar.
Si la ves
recuérdale como era
Como nuestras sonrisas se miraban
nuestras ideas convergían
y nuestras metas se entrelazaban.
Si alguna vez hablas con ella,
preguntale si me amó.
Si se olvidó de aquel día
cuando la hice llorar.
Si recordó ese día
cuando me abandonó.
Si con ella te tomas un café
consultale si leyó ese libro
que alguna vez le regalé
y qué le pareció.
Si la lúcuma sigue siendo su sabor favorito
si fue a la playa este verano
si sigue comiendo mucho o se está cuidando.
Si hablas con ella por teléfono
enseñale
que aquí en mi casa
su vestido dejó,
su collar y sus aretes cuelgan sobre mi repisa
que clavé ese día cuando me la obsequió.
Nuestra foto me observa a mis espaldas
acosándome intensamente.
Me pregunta si aún recuerda
que no importaba el lugar al que me fuera,
donde esté o donde estuviera.
Mi compromiso era mi palabra
mi palabra era mi estandarte
mi estandarte eran mis valores
los valores de mi decisión inquebrantable
decisión que nunca iba a cambiar,
siempre la iba a amar.
Pero,
su egoísmo no la dejó ver.
su ansiedad pudo más.
Como todos los días manejo en mi Ford Escape hacia mi trabajo. Soy como el preso que sale de su celda para ir a una mas grande para almorzar, luego regresa a su celda más pequeña, por cierto, y a dormir para repetir, las mismas acciones del día anterior.
Soy un proveedor de servicios y atiendo desde un teléfono las diez horas al día, sino son doce, que me corresponden, las llamadas de los miles de clientes que: se quejan, no aprendieron u odian mis servicios, pero no se atreven a irse por que no hay otro mejor en el mercado. «Que soberbia de mi parte».
¡Madre mía! y es que este ciudadano siempre quiere más de lo que podemos darle y no es que no podamos mejorar, el problema es que no mejoramos a la velocidad que ellos quieren.
Que repetitivo y aburrido es este trabajo. Oír y hablar, hablar y escuchar, escuchar y comentar. Sonreír; pero por dentro morir.
¿Como cambias de un cliente su toxicidad?
Llego en la noche cansado a cenar a mi hogar, pero me olvido que mi esposa no suele cocinar. Mi hijo subiendo y bajando, saltando y queriendo volar. Para él la casa es un gran parque de diversiones, lleno de: camas elásticas, piscinas de pelotas, muros para escalar y juegos mecánicos. ¡Que envidia!, no poder ver el mundo como él lo ve. Aunque su madre me pida que lo controle, esto es algo que no se puede controlar. Si tuviera la energía suficiente me quitaría los zapatos, mandaría a todos a la mierda y saltaría junto a él en ese mueble verde y desteñido en casa de mis suegros. Trataría de no pensar, solo actuar, solo jugar. Creer en ese mundo de fantasía que solo en el cerebro de mi hijo habita, pero la ansiedad en mi puede más.
Aunque a veces deba renegar, él me muestra esa sonrisa que me ata de manos y pienso «por lo menos, en esta casa, hay alguien feliz»
¿Como disciplinas a alguien con habilidades especiales?
Donde quedaron esos años en los que éramos ella y yo. Salíamos a comer, a bailar, a comer otra vez y a comernos sin pensar. Donde quedaron los valores que nos hicieron darnos el sí, frente a ese cura mojigato, pervertido, chismoso y metiche. En esa iglesia hermosa, donde recordaba, cuando entraba, que la esperanza es lo último que se pierde y que hubo alguien que dio su vida para que estos cinco billones de habitantes en el mundo, sino es en el universo, fueran felices.
Pero la vida, es mas que confiar sin actuar objetivamente. La vida, al final de todo, matemática es. Y en base a ella es que las decisiones se deben tomar. No podría sobrevivir sin saber sumar, restar, multiplicar y dividir.
¿Como recuperar tus sueños?
Leo el periódico cada mañana y veo como las empresas de capital extranjero se van del país, las reemplazamos por empresas nacionales. Sino eres alguien con estudios en el extranjero, no tendrás ni la menor idea de como hacer empresa en este país. «Muchas gracias presidente». A tiempo saqué mi carnet de la estrella, su partido político, para tener preferencia en los mercados y las tiendas y poder llevar comida a mi hijo y mi esposa antes de que se agote. Aunque siempre me pregunto:
¿Cómo motivas a un hombre que siente que lo ha perdido todo?
Encerrado en el sótano de esta jaula de oro contemplando mi máquina de escribir, trazo estas líneas haciéndome preguntas que muy bien se, que no tienen respuesta. En esta noche a la luz de una vela vislumbro las paredes oscuras de mi habitación, mientras la pena le hace compañía a este frío corazón.
Soy el hijo bastardo de una familia adinerada. Tengo una madre viuda y separada pero con una gran cantidad de dinero. Al no soportar la estupidez de mi padrastro, huyó despavorida de sus malas decisiones hacia el extranjero. Ecuador, un país donde no se si el remordimiento la atormente. Típica persona que vive para trabajar por que nunca aprendió a trabajar para vivir.
Mi padrastro, viejo, amargado y desatinado. Aprovecha la situación para sentirse el rey de este espacio. Se cree importante en este ajedrez, pero solo es mayordomo de mi madre, más que un esposo es un peón.
Por último; estoy yo, treinta y tres años de agobio y martirio, cometiendo los mismos errores que mi, en ese momento, madre soltera. Pero nunca aprendiendo la maldad y vileza de mis antepasados, mi padre y mi abuelo, en este mundo cruel.
Yo, lo perdí todo. La felicidad que irradiaba mi nuevo empleo se opacó por la cultura abusiva y retrograda de este país. La esposa de mis sueños fue opacada por una mujer infantil e inmadura, quien se niega a crecer en la vida y solo vive para ser sanguijuela de los demás. Finalmente, mi hijo, lo único bello en esta vida. Un inocente, un pequeño niño con habilidades diferentes. Mi única razón de que no perezca. Lamentablemente, imposibilitado de verlo seguidamente.
Atrapado en esta cárcel, viviendo en este círculo del infierno. Abrumado por mi tristeza y condenado a la soledad.
¿Cómo puedes motivar a un hombre que carga con todo este pesar?
Quiero salir de este lugar. Alejarme de esta gente dañina. Lo único que siempre quise fue ser feliz. Pero nunca fui capaz de trazar el plan perfecto para llegar a esa meta. Fuerza tengo, pero carezco de inteligencia. ¿Cómo escapar? Algo se me ocurrirá.
Diciembre es mi maldición. Este mes solo trae tristezas a mi vida. Un 13 de diciembre este mundo me vio nacer y probablemente diciembre sea el mes que me vea morir. Todos quieren celebrar para terminar el año viejo, quemarlo y dar inicio al nuevo. Pues yo soy el año viejo que todos los años es quemado, muerto y enterrado para idealistas con metas nuevas y para expectantes con proyectos y promesas.
¿Cómo ayudas a un hombre que no sabe cómo escapar?
Desearía volver a esos dichosos veinticinco años y cambiar mi historia. Haberle dicho «¡No!» a esa chica alta, color miel, de ojos pardos y muy astuta que parecía tan buena y tan ingenua. Haberle aceptado el anillo cuando me lo devolvió. Haber ahorrado más y gastado menos, haber estudiado más idiomas y haber salido de este país condenado por su cultura. De esta Latinoamérica condenada. Y nunca regresar la mirada hacia atrás.
Mi abuelo fue un egoísta, mi padre también lo fue, por querer romper el molde, heme aquí. Sufriendo lo que ellos no sufrieron. Padeciendo la maldad de las personas que abusan de los que queremos tener una vida constructiva en valores.
Durante un periodo de mi juventud pensé que la religión me ayudaría, pero solo me permitió observar la maldad omnipresente de los manipuladores y es que, es como dice Karl Marx; la religión es el opio del pueblo. Con ella se sigue abusando de los jóvenes inexpertos.
¿Cómo motivas a un hombre que ya no cree en las personas?