Preguntas sin respuesta. (Parte I)

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Lima, 14 de noviembre de 1987.

¿Cómo motivas a un hombre que siente que lo ha perdido todo?

Encerrado en el sótano de esta jaula de oro contemplando mi máquina de escribir, trazo estas líneas haciéndome preguntas que muy bien se, que no tienen respuesta. En esta noche a la luz de una vela vislumbro las paredes oscuras de mi habitación, mientras la pena le hace compañía a este frío corazón.

Soy el hijo bastardo de una familia adinerada. Tengo una madre viuda y separada pero con una gran cantidad de dinero. Al no soportar la estupidez de mi padrastro, huyó despavorida de sus malas decisiones hacia el extranjero. Ecuador, un país donde no se si el remordimiento la atormente. Típica persona que vive para trabajar por que nunca aprendió a trabajar para vivir.

Mi padrastro, viejo, amargado y desatinado. Aprovecha la situación para sentirse el rey de este espacio. Se cree importante en este ajedrez, pero solo es mayordomo de mi madre, más que un esposo es un peón.

Por último; estoy yo, treinta y tres años de agobio y martirio, cometiendo los mismos errores que mi, en ese momento, madre soltera. Pero nunca aprendiendo la maldad y vileza de mis antepasados, mi padre y mi abuelo, en este mundo cruel.

Yo, lo perdí todo. La felicidad que irradiaba mi nuevo empleo se opacó por la cultura abusiva y retrograda de este país. La esposa de mis sueños fue opacada por una mujer infantil e inmadura, quien se niega a crecer en la vida y solo vive para ser sanguijuela de los demás. Finalmente, mi hijo, lo único bello en esta vida. Un inocente, un pequeño niño con habilidades diferentes. Mi única razón de que no perezca. Lamentablemente, imposibilitado de verlo seguidamente.

Atrapado en esta cárcel, viviendo en este círculo del infierno. Abrumado por mi tristeza y condenado a la soledad.

¿Cómo puedes motivar a un hombre que carga con todo este pesar?

Quiero salir de este lugar. Alejarme de esta gente dañina. Lo único que siempre quise fue ser feliz. Pero nunca fui capaz de trazar el plan perfecto para llegar a esa meta. Fuerza tengo, pero carezco de inteligencia. ¿Cómo escapar? Algo se me ocurrirá.

Diciembre es mi maldición. Este mes solo trae tristezas a mi vida. Un 13 de diciembre este mundo me vio nacer y probablemente diciembre sea el mes que me vea morir. Todos quieren celebrar para terminar el año viejo, quemarlo y dar inicio al nuevo. Pues yo soy el año viejo que todos los años es quemado, muerto y enterrado para idealistas con metas nuevas y para expectantes con proyectos y promesas.

¿Cómo ayudas a un hombre que no sabe cómo escapar?

Desearía volver a esos dichosos veinticinco años y cambiar mi historia. Haberle dicho «¡No!» a esa chica alta, color miel, de ojos pardos y muy astuta que parecía tan buena y tan ingenua. Haberle aceptado el anillo cuando me lo devolvió. Haber ahorrado más y gastado menos, haber estudiado más idiomas y haber salido de este país condenado por su cultura. De esta Latinoamérica condenada. Y nunca regresar la mirada hacia atrás.

Mi abuelo fue un egoísta, mi padre también lo fue, por querer romper el molde, heme aquí. Sufriendo lo que ellos no sufrieron. Padeciendo la maldad de las personas que abusan de los que queremos tener una vida constructiva en valores.

Durante un periodo de mi juventud pensé que la religión me ayudaría, pero solo me permitió observar la maldad omnipresente de los manipuladores y es que, es como dice Karl Marx; la religión es el opio del pueblo. Con ella se sigue abusando de los jóvenes inexpertos.

¿Cómo motivas a un hombre que ya no cree en las personas?

14 de Noviembre al medio dia.

14 de Noviembre al medio dia.

12:08

Veintidós minutos separaban al novio de abandonar su estado actual para entregar su vida a la mujer que siempre amó. Angustiado y ansioso. Nervioso hasta los huesos. El novio se encontraba esperando a la puerta de la iglesia sin poder entrar debido a su maniática puntualidad y perfeccionismo. «Y pensar que lo practiqué en mi mente miles de veces» – replicó el novio. Él sentía cómo el sol calentaba con fuerza y las gotas de sudor empezaban a sentirse en su frente. «¿En qué momento llegará?», era la única pregunta que rondaba su cabeza. Lo perseguía, le insistía, lo torturaba lentamente mientras veía como las filas de la parroquia se iban llenando de invitados. Algunos conocidos, otros olvidados y otros por conocer. No podía creer el día que estaba por vivir.

12:13

Mientras conversaba con el padrino de bodas a las afueras de la iglesia. Su reloj mostraba cómo los minutos corrían apresuradamente y sin parar, por lo que su cabeza no dejaba de retumbar la misma pregunta: «¿En qué momento llegará?». Se preguntó varias veces si todo estaba bien desde el otro lado.

Si la novia pudo salir sin problemas del hotel. Si la maquillista había demorado. Si el vestido no había sufrido ningún accidente. Si el coche había llegado y la estaba esperando.

Su gran enemiga, la mente, no dejaba de darle más de un millón de opciones en las que este día podría salir mal. «¿Y si, se arrepintió?» – Siempre estuvo rondando esa pregunta en su cabeza. Aun así, solo podía esperar.

12:20

«¿Debo hacer algo?» – pensaba el novio cada 5 segundos. Caminando en la acera cerca al estacionamiento, él recordaba en retrospectiva todo lo que tuvo que pasar para llegar a ese día.

«Me criaron en una Lima anacrónica de pensamiento, donde la cultura de nuestros padres y abuelos invita a los hombres a satanizar el matrimonio, avalar la promiscuidad y buscar como fin último el dinero con el fin de gastarlo en banalidades. Carpe Diem.» – pensaba el novio. «Y si fui criado de esa manera, por qué estoy apunto de hacer esto» – se preguntó.

12:24

La futura esposa llamó al novio exasperada. «¡La limosina no me va a llevar!» – exclamó. «Dice que no hemos cancelado lo acordado» – continuó la novia. En ese momento el novio la tranquilizó, le dijo que todo estaría bien y que se comunicaría con la asistente de bodas.

Ante estas situaciones, los hombres solo sabemos decir «No te preocupes mi amor».

Rápidamente marcó el número de la asistente y del conductor de la limosina, pero nadie le contestaba. La desesperación poco a poco lo iba ahorcando y los zapatos se llenaban de plomo. ¿Qué podia hacer en una situación así? El tiempo jugaba en el equipo contrario.

12:26

«En esta Lima culturalmente incorrecta, sin culpar a nadie, ¡Podemos romper paradigmas!» – exclamó en su mente. «Siempre pensé que un sueño es solo una meta con fecha de realización» – reflexionó el novio. «Y en esta ocasión, la fecha había llegado» – continuó. Su meta era casarse y casarse con ella. Formar una familia. «No es que el dinero no sea importante» – pensó. «¿Pero? de qué me serviría, sino puedo gastarlo con la persona que amo – reflexionó». «La diferencia entre un gasto y una inversión es que cuando inviertes en algo es porque tendrás una retribución, una ganancia. Y no había mayor ganancia que ver su sonrisa, que construir literalmente un hogar. Sea de 10 o de 70 metros cuadrados. Ya sea en la laguna o en los barracones. Mi retribución era verla a ella. Y por la módica cantidad de invertir mi vida entera» – acentuó.

12:28

Con los nervios de punta, el novio recibió una llamada. «¡Estoy llegando!» – exclamó la novia. «el conductor revisó su estado de cuenta y reconoció que había cometido un error» – comentó la novia. En ese momento el novio sentía como el alma regresaba a su cuerpo, su sangre volvía a recorrer su sistema circulatorio y sus pulmones se llenaban de aire para exhalar un fuerte suspiro. Ahora sí, solo quedaba esperar.

12:30

«Tras esta breve reflexión entendí por qué es tan difícil casarse. No todos pueden tener una visión holística de las cosas y entender la trascendencia de esta decisión. El amor no es un sentimiento, una emoción fugaz. Es una decisión, un compromiso» – reflexionó por ultima vez.

Ese día el novio nos enseño que cuando se toma esa decisión debes visualizarte 30, 60 o 80 años en el futuro.  Porque las decisiones trascendentes quiebran las palabras del sacerdote que dicen: «hasta que la muerte los separe». Las decisiones trascendentes perdurarán en todos los que vivieron con ellos ese día y por siempre serán testigos de la ganancia o perdida de sus inversiones.

12:31

Él había entrado hace un minuto acompañado de la mujer que le enseño a amar sin condición.

Ella estaba en la puerta acompañada del hombre que le enseño que no hay límites para sus sueños.

Él estaba muy emocionado.

Ella estaba muy emocionada.

Él lloró.

El bardo.

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El otro día encontré al bardo.
¡Y qué bardo! Mis señores. 
Amigo mío de aquellos años.
El único bardo que conocía mis temores.

Con lápiz y papel en mano.
Al son de una guitarra cantamos.
Con prosa compleja y versos errantes.
La inocencia de nuestros años meditamos.

Has perdido cabello – le dije.
Pero he ganado experiencia – me respondió.

Te ha crecido la barba – le dije.
Pero disminuí en juventud – me contestó.

Recuerdo de aquellos años.
Años de juventud.
Donde ilusos soñamos.
Con un mundo que ha cambiado, de actitud.

Has engordado - me dijo.
Aun así encontré el amor. – le respondí.

¿Sigues igual de hilarante? – me preguntó.
No lo sé, tal vez más taimado. – le respondí.  

Pero la esencia no se pierde – eso fue lo que me dijo.
Ay amigo mío. - suspiré.
La esencia es, lo que me mantiene vivo.

Y con cansancio en mi voz – pregunté.
¿Qué fue de esa princesa?
¿De esa princesa vampira? – añadió.
¿La encontraste? – pregunté.
Todavía no, pero sé que lo haré. – respondió.

Por lo pronto. – me dijo.
(Con palabras sabias exclamó.) 
Mi casa es la tierra.
El cielo mi vista.
Mi música el campo.
Y mi vida, sigue andando.

Con palabras amigables – me dijo.
No tropieces mi amigo.
Tu niño te espera.
Y tu esposa te aguarda.
Tu hogar te motiva.
Y tu alma, no se apaga.

Esta amistad no es como cualquiera.
Me atrevería a decir que es, como el buen vino.

En un hombre sabio, pero intrépido te has convertido.
Culto y sagaz.
Completamente capaz.
De lograr tus cometidos.

El bardo sigue su senda sin pesar.
Este bufón siempre tendrá tiempo para escucharlo.
Y es que la amistad es así. – digo yo.
Siempre dispuesto a dar, a ayudar y a encontrar.
A quienes tu respeto, amor y confianza, se han ganado. 

Vuela lejos, hermano de otra madre.
Vuela lejos, compañero de tertulias.
Llega a esa casa con la que tanto sueñas.
Y encuentra a Sofía. (Σoφíα)
Tu princesa vampira. 
¡A Quién tanto buscas!

Yo te admiraré desde lejos.
En mi casa siempre, un lugar tendrás.
Una larga caminata, por las calles de Santiago, nos aguarda.
Siempre tendrás un hermano, a quien abrazar.

“Dedicado a Giacomo, el antropólogo, más de 20 años de amistad.”

Sueño

¡Qué dolor mi cuerpo siente!
¡Cuándo nuestra cama fría está!
Mente fría y pecho ardiente.
Hipnos ya te vino a secuestrar.
Te aparta de mi lado sin vergüenza.
Yo respondo: ¿A qué vienes, tú acá?
Él me dice: Fue larga la espera. 
Pero las reinas; mi don, han de esperar.
Fatiga y cansancio son mis aliados.
Pues las he mandado a tu mente apaciguar.
Y es que bella emperatriz, tienes a tu lado. 
Por lo que mi labor, no debe aguardar.
¡Espera unos minutos te lo imploro!
Tengo tantas cosas que narrar.
Días útiles, aventuras intrépidas y cuentos asombrosos.
De una vida interesante.
Que solo a ella, quiero contar.
Días crueles de trabajo.
Noches infames de descanso.
Horas corta y minutos largos.
La vida no es vida si no, se las puedo expresar.
El dios griego replica:
Conmigo ya has hablado.
Nunca comenté tus experiencias.
Pero observé tus fantasías.

No me tientes a tertulias.
Es la hora y no debo parar.
Es momento de que a tu amada te unas.
Y a través de letargos.
Te vea.
Te ioga.
Riamos.
¡Tomemos un vino!
Y en abstracciones me pueda comunicar.
¡Es tiempo! me dice Somnus.
Tu princesa ha de descansar.
Vamos juntos, que nuestro enemigo es cronos.
Vamos juntos, que ella no debe aguardar.