El bardo.

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El otro día encontré al bardo.
¡Y qué bardo! Mis señores. 
Amigo mío de aquellos años.
El único bardo que conocía mis temores.

Con lápiz y papel en mano.
Al son de una guitarra cantamos.
Con prosa compleja y versos errantes.
La inocencia de nuestros años meditamos.

Has perdido cabello – le dije.
Pero he ganado experiencia – me respondió.

Te ha crecido la barba – le dije.
Pero disminuí en juventud – me contestó.

Recuerdo de aquellos años.
Años de juventud.
Donde ilusos soñamos.
Con un mundo que ha cambiado, de actitud.

Has engordado - me dijo.
Aun así encontré el amor. – le respondí.

¿Sigues igual de hilarante? – me preguntó.
No lo sé, tal vez más taimado. – le respondí.  

Pero la esencia no se pierde – eso fue lo que me dijo.
Ay amigo mío. - suspiré.
La esencia es, lo que me mantiene vivo.

Y con cansancio en mi voz – pregunté.
¿Qué fue de esa princesa?
¿De esa princesa vampira? – añadió.
¿La encontraste? – pregunté.
Todavía no, pero sé que lo haré. – respondió.

Por lo pronto. – me dijo.
(Con palabras sabias exclamó.) 
Mi casa es la tierra.
El cielo mi vista.
Mi música el campo.
Y mi vida, sigue andando.

Con palabras amigables – me dijo.
No tropieces mi amigo.
Tu niño te espera.
Y tu esposa te aguarda.
Tu hogar te motiva.
Y tu alma, no se apaga.

Esta amistad no es como cualquiera.
Me atrevería a decir que es, como el buen vino.

En un hombre sabio, pero intrépido te has convertido.
Culto y sagaz.
Completamente capaz.
De lograr tus cometidos.

El bardo sigue su senda sin pesar.
Este bufón siempre tendrá tiempo para escucharlo.
Y es que la amistad es así. – digo yo.
Siempre dispuesto a dar, a ayudar y a encontrar.
A quienes tu respeto, amor y confianza, se han ganado. 

Vuela lejos, hermano de otra madre.
Vuela lejos, compañero de tertulias.
Llega a esa casa con la que tanto sueñas.
Y encuentra a Sofía. (Σoφíα)
Tu princesa vampira. 
¡A Quién tanto buscas!

Yo te admiraré desde lejos.
En mi casa siempre, un lugar tendrás.
Una larga caminata, por las calles de Santiago, nos aguarda.
Siempre tendrás un hermano, a quien abrazar.

“Dedicado a Giacomo, el antropólogo, más de 20 años de amistad.”

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