Cómo no pensar en ti
si me salvaste la vida tantas veces.
Cada lágrima soltada,
cada regaño frustrado,
cada dolor manifestado,
cada sonrisa robada,
cada alegría otorgada,
cada risa convertida en carcajada y
cada "te amo" en las mañanas.
La vida no está hecha para débiles.
Hay muchos endebles obligados a vivirla.
Muchos indecisos valientes.
Y muchos tenaces suicidas.
No soy de los indecisos ni de los tenaces.
Solo alguien que sobrevive.
Pero cada momento que paso contigo,
mi vida sufre menos.
No pienso en castigos,
no castigo mis pensamientos,
solo pienso en abrazarte.
Siempre me haces recordar.
Pensar o reflexionar.
Si debo elegir entre la tristeza y la paz.
¡Te elijo a ti!
Porque al medio estás.
¡Y aún así!
Nunca te vas.
La balanza se puede inclinar.
Pero tú siempre ahí vas a estar.
Y es que pensar en ti y ensombrecerse
es imposible.
Cómo no pensar en ti
Si, tantas veces, me salvaste la vida.
¿Qué es la poesía?
No lo sé.
Un conjunto de versos y rimas.
No lo sé.
Verbos, sustantivos y pronombres.
No lo sé.
Deslices, ¡tal vez desvaríos!, de los autores.
Arte moribunda un claro ejemplo.
Literatura taciturna sin remedio.
Ancestro, llamado a la acción, del improvisto.
Fiel creador desde lo desconocido.
Común denominador para lo que no se lee.
Recurrentes palabras para lo que no se espera.
Algo que ya no vende.
Y fruto de mentes que ya no operan.
Hermosa al leerla.
Bella al escucharla.
Pero no hay cómo rentabilizarla.
Poesía es una palabra.
Que solo acuño en mis memorias.
Para contarte, de otra forma, nuestras historias.
Me alegro por quien pueda entretenerse.
Pero estas palabras perdieron su aroma.
Más creo que no hay donde esconderse.
A ningún banco me llevará esta obra.
Querida amiga agonizante.
A otra era perteneces.
La modernidad de estos tiempos no perdona.
Tus rimas y versos perecen.
La literatura apunta hacia otro destino.
La pintura moderna pide limosna.
La música se llena de morbo sin sentido.
Se está acabando esta historia.
Epitafios raudamente se asoman.
En un lugar como el nuestro.
Sin educación y sin conocimiento.
Sin valores, sin ética y sin un buen argumento.
Estás condenada a vagar.
Lo siento.
El otro día encontré al bardo.
¡Y qué bardo! Mis señores.
Amigo mío de aquellos años.
El único bardo que conocía mis temores.
Con lápiz y papel en mano.
Al son de una guitarra cantamos.
Con prosa compleja y versos errantes.
La inocencia de nuestros años meditamos.
Has perdido cabello – le dije.
Pero he ganado experiencia – me respondió.
Te ha crecido la barba – le dije.
Pero disminuí en juventud – me contestó.
Recuerdo de aquellos años.
Años de juventud.
Donde ilusos soñamos.
Con un mundo que ha cambiado, de actitud.
Has engordado - me dijo.
Aun así encontré el amor. – le respondí.
¿Sigues igual de hilarante? – me preguntó.
No lo sé, tal vez más taimado. – le respondí.
Pero la esencia no se pierde – eso fue lo que me dijo.
Ay amigo mío. - suspiré.
La esencia es, lo que me mantiene vivo.
Y con cansancio en mi voz – pregunté.
¿Qué fue de esa princesa?
¿De esa princesa vampira? – añadió.
¿La encontraste? – pregunté.
Todavía no, pero sé que lo haré. – respondió.
Por lo pronto. – me dijo.
(Con palabras sabias exclamó.)
Mi casa es la tierra.
El cielo mi vista.
Mi música el campo.
Y mi vida, sigue andando.
Con palabras amigables – me dijo.
No tropieces mi amigo.
Tu niño te espera.
Y tu esposa te aguarda.
Tu hogar te motiva.
Y tu alma, no se apaga.
Esta amistad no es como cualquiera.
Me atrevería a decir que es, como el buen vino.
En un hombre sabio, pero intrépido te has convertido.
Culto y sagaz.
Completamente capaz.
De lograr tus cometidos.
El bardo sigue su senda sin pesar.
Este bufón siempre tendrá tiempo para escucharlo.
Y es que la amistad es así. – digo yo.
Siempre dispuesto a dar, a ayudar y a encontrar.
A quienes tu respeto, amor y confianza, se han ganado.
Vuela lejos, hermano de otra madre.
Vuela lejos, compañero de tertulias.
Llega a esa casa con la que tanto sueñas.
Y encuentra a Sofía. (Σoφíα)
Tu princesa vampira.
¡A Quién tanto buscas!
Yo te admiraré desde lejos.
En mi casa siempre, un lugar tendrás.
Una larga caminata, por las calles de Santiago, nos aguarda.
Siempre tendrás un hermano, a quien abrazar.
“Dedicado a Giacomo, el antropólogo, más de 20 años de amistad.”