Qué dolor mi pecho siente,
cuando no estás.
La inquietud de saber si te veré,
la ansiedad de no poderte esperar.
El miedo se torna negro
sobre mis palpitaciones.
Y es que temor y agobio
entran en los corazones,
de dos amantes eternos
que juntos no están más.
No solo el esposo siente estrés por complacerte,
no solo el amigo suda al no escucharte,
no solo el amante mira el reloj constantemente,
mira la puerta a cada segundo,
sus manos temblorosas,
al no poder tocarte.
Yo que soy una fusión de ellos tres,
la suma de todos los personajes
vive la tristeza de no tenerte
vive la angustia de no abrazarte.
La ansiedad corre por mis venas
esperando tu, estruendoso, regreso
para poder amarte.
Si la ves
recuérdale como era
Como nuestras sonrisas se miraban
nuestras ideas convergían
y nuestras metas se entrelazaban.
Si alguna vez hablas con ella,
preguntale si me amó.
Si se olvidó de aquel día
cuando la hice llorar.
Si recordó ese día
cuando me abandonó.
Si con ella te tomas un café
consultale si leyó ese libro
que alguna vez le regalé
y qué le pareció.
Si la lúcuma sigue siendo su sabor favorito
si fue a la playa este verano
si sigue comiendo mucho o se está cuidando.
Si hablas con ella por teléfono
enseñale
que aquí en mi casa
su vestido dejó,
su collar y sus aretes cuelgan sobre mi repisa
que clavé ese día cuando me la obsequió.
Nuestra foto me observa a mis espaldas
acosándome intensamente.
Me pregunta si aún recuerda
que no importaba el lugar al que me fuera,
donde esté o donde estuviera.
Mi compromiso era mi palabra
mi palabra era mi estandarte
mi estandarte eran mis valores
los valores de mi decisión inquebrantable
decisión que nunca iba a cambiar,
siempre la iba a amar.
Pero,
su egoísmo no la dejó ver.
su ansiedad pudo más.
Cómo no pensar en ti
si me salvaste la vida tantas veces.
Cada lágrima soltada,
cada regaño frustrado,
cada dolor manifestado,
cada sonrisa robada,
cada alegría otorgada,
cada risa convertida en carcajada y
cada "te amo" en las mañanas.
La vida no está hecha para débiles.
Hay muchos endebles obligados a vivirla.
Muchos indecisos valientes.
Y muchos tenaces suicidas.
No soy de los indecisos ni de los tenaces.
Solo alguien que sobrevive.
Pero cada momento que paso contigo,
mi vida sufre menos.
No pienso en castigos,
no castigo mis pensamientos,
solo pienso en abrazarte.
Siempre me haces recordar.
Pensar o reflexionar.
Si debo elegir entre la tristeza y la paz.
¡Te elijo a ti!
Porque al medio estás.
¡Y aún así!
Nunca te vas.
La balanza se puede inclinar.
Pero tú siempre ahí vas a estar.
Y es que pensar en ti y ensombrecerse
es imposible.
Cómo no pensar en ti
Si, tantas veces, me salvaste la vida.
¡Qué dolor mi cuerpo siente! ¡Cuándo nuestra cama fría está! Mente fría y pecho ardiente. Hipnos ya te vino a secuestrar.
Te aparta de mi lado sin vergüenza. Yo respondo: ¿A qué vienes, tú acá?
Él me dice: Fue larga la espera.
Pero las reinas; mi don, han de esperar.
Fatiga y cansancio son mis aliados.
Pues las he mandado a tu mente apaciguar.
Y es que bella emperatriz, tienes a tu lado.
Por lo que mi labor, no debe aguardar.
¡Espera unos minutos te lo imploro! Tengo tantas cosas que narrar. Días útiles, aventuras intrépidas y cuentos asombrosos. De una vida interesante. Que solo a ella, quiero contar.
Días crueles de trabajo.
Noches infames de descanso.
Horas corta y minutos largos.
La vida no es vida si no, se las puedo expresar.
El dios griego replica:
Conmigo ya has hablado.
Nunca comenté tus experiencias.
Pero observé tus fantasías.
No me tientes a tertulias.
Es la hora y no debo parar.
Es momento de que a tu amada te unas.
Y a través de letargos.
Te vea.
Te ioga.
Riamos.
¡Tomemos un vino!
Y en abstracciones me pueda comunicar.
¡Es tiempo! me dice Somnus.
Tu princesa ha de descansar.
Vamos juntos, que nuestro enemigo es cronos.
Vamos juntos, que ella no debe aguardar.