Qué dolor mi pecho siente,
cuando no estás.
La inquietud de saber si te veré,
la ansiedad de no poderte esperar.
El miedo se torna negro
sobre mis palpitaciones.
Y es que temor y agobio
entran en los corazones,
de dos amantes eternos
que juntos no están más.
No solo el esposo siente estrés por complacerte,
no solo el amigo suda al no escucharte,
no solo el amante mira el reloj constantemente,
mira la puerta a cada segundo,
sus manos temblorosas,
al no poder tocarte.
Yo que soy una fusión de ellos tres,
la suma de todos los personajes
vive la tristeza de no tenerte
vive la angustia de no abrazarte.
La ansiedad corre por mis venas
esperando tu, estruendoso, regreso
para poder amarte.