Si las palabras fueran puentes,
te construiría uno de luz,
con barandas de canciones
y tablones de azul.
Te enseñaría a nombrar el mundo
como quien descifra un cristal:
"La luna es un panal de sueños,
el viento, un violín celestial."
Pero tu silencio también habla
en clave morse, de abrazos y piel,
y aunque no digas "te quiero, Papá",
lo grita tu mirada de miel.
Tal vez Dios no quiso préstamos
las frases que todos repiten,
para guardarte un lenguaje
que solo el alma codifique.
If words were bridges,
I'd build you one of light,
with railings of songs
and planks of blue sky.
I'd teach you to name the world
like someone deciphering a crystal:
"The moon is a honeycomb of dreams,
the wind, a celestial violin."
But your silence also speaks
in Morse code, of hugs and skin,
and even if you don't say "I love you, Dad,"
your honey-colored gaze screams it.
Maybe God didn't want to lend
the phrases everyone repeats,
to keep for you a language
that only the soul can codify.