Decrépito arrepentimiento.

Decrépito arrepentimiento.
Odio reflexionar cada domingo por la tarde,
pensar como los años han cambiado.
Recordar las glorias de una vida errante,
ser consiente del gozo de mi pasado.

No soy más, el hombre que soñé ser,
no vivo entre alcohol, mujeres y música.
No logro estar todo un día despierto,
aun habiendo, tanto por hacer.

Solo lamento vivir de recuerdos,
tomar y beber un coctel de pastillas,
luchar contra el agotamiento,
ver de salvar mi memoria,
sumando desgracias cada año,
ir perdiendo la vista,
sintiendo el temblor de mis manos.

Si todavía fuera, ese feliz egoísta,
correría sin más, dónde me lleve el viento,
buscaría mi ser, en el abismo más profundo,
no ataría mi futuro a ideales estúpidos.

He sido visto como doctor, como empresario o actor.
Me vieron como un sacerdote, pastor, músico, esposo y padre,
pero nunca me preguntaron, qué es lo que la felicidad me trae.

Si mis huesos no se quebraran,
mi mente se mantuviera firme,
mi piel radiante todavía brillara,
no me tomaría la vida tan en serio,
viviría feliz, sin ningún remordimiento.
Te diría, una y mil veces, que no,
en mi soledad me encontraría,
buscando reír, viviendo en paz, con alegría.