¡Qué dolor mi cuerpo siente! ¡Cuándo nuestra cama fría está! Mente fría y pecho ardiente. Hipnos ya te vino a secuestrar.
Te aparta de mi lado sin vergüenza. Yo respondo: ¿A qué vienes, tú acá?
Él me dice: Fue larga la espera.
Pero las reinas; mi don, han de esperar.
Fatiga y cansancio son mis aliados.
Pues las he mandado a tu mente apaciguar.
Y es que bella emperatriz, tienes a tu lado.
Por lo que mi labor, no debe aguardar.
¡Espera unos minutos te lo imploro! Tengo tantas cosas que narrar. Días útiles, aventuras intrépidas y cuentos asombrosos. De una vida interesante. Que solo a ella, quiero contar.
Días crueles de trabajo.
Noches infames de descanso.
Horas corta y minutos largos.
La vida no es vida si no, se las puedo expresar.
El dios griego replica:
Conmigo ya has hablado.
Nunca comenté tus experiencias.
Pero observé tus fantasías.
No me tientes a tertulias.
Es la hora y no debo parar.
Es momento de que a tu amada te unas.
Y a través de letargos.
Te vea.
Te ioga.
Riamos.
¡Tomemos un vino!
Y en abstracciones me pueda comunicar.
¡Es tiempo! me dice Somnus.
Tu princesa ha de descansar.
Vamos juntos, que nuestro enemigo es cronos.
Vamos juntos, que ella no debe aguardar.