En la brisa susurra el anhelo,
un latido, un sueño, un destello.
Las manos cansadas, la mente en llamas,
luchan contra la sombra que nunca se apaga.
Cada paso firme, cada intento,
se desvanecen en el viento.
Como hojas que caen, sin rumbo, sin voz,
el esfuerzo se pierde, como polvo atroz.
El sol que se alza, brillante, altivo,
mientras yo vagando, busco un motivo.
La montaña se muestra, imponente ante mí,
pero la cima se oculta, parece un desliz.
La risa que brota de labios ajenos
contrasta con mi dolor, profundo y pleno.
Y en este camino de lucha y desvelo,
me pregunto si el esfuerzo es solo un anhelo.